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18 de enero de 2024, 3:00 AM
18 de enero de 2024, 3:00 AM

Los informes sobre la erradicación de cultivos de coca indican que las plantaciones ilegales de este arbusto han invadido los parques nacionales y áreas protegidas del país desde hace décadas, pero, en los últimos tres años, se ha observado un aumento exponencial de estas en el Parque Amboró y en la Reserva Forestal de Choré, ambos del departamento de Santa Cruz.​

Es necesario aclarar que los datos proporcionados por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) no reflejan la cantidad total de cultivos ilegales, ya que solo se considera la cantidad de hectáreas erradicadas. Esta situación es comparable a las incautaciones de cocaína que se realizan rutinariamente, las cuales tampoco reflejan la cantidad de droga que se fabrica en el territorio nacional. Se infiere que a mayor cantidad de hectáreas erradicadas o de droga incautada, hay una mayor presencia de actividades vinculadas al narcotráfico.

A nivel global, en 2023 se erradicaron más de 10.000 hectáreas de coca ilegal en todo el territorio nacional, de las cuales 1.081 hectáreas se encontraban en las zonas protegidas Carrasco, Tipnis, Amboró y Choré. Esto significa que cerca del 10% de la producción ilegal de la hoja se dio en estos parques. Lo más sorprendente de esta última cifra se manifiesta al compararla con lo ocurrido en los últimos tres años: en 2020, la cantidad de hectáreas erradicadas fue de solo 47. Vale decir, que la extensión de los cultivos se ha multiplicado por 23 veces en este corto periodo, evidenciando un crecimiento alarmante.

El problema es de larga data. Según los registros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), desde 2003 se erradicaban 1.000 hectáreas o más en los parques Carrasco y Tipnis. Aunque estas extensiones han disminuido en estas dos áreas protegidas, la producción parece haberse trasladado al Amboró y Choré. Se sigue erradicando a razón de más de mil hectáreas por año en los parques, con la diferencia de que la coca ilegal ahora se concentra en estos dos territorios cruceños.

Esta tendencia no debería sorprender considerando las colindancias: el Amboró limita con Carrasco, y Choré tiene como vecinos a los municipios cochabambinos de Chimoré y Villa Tunari, lugares tradicionalmente cocaleros. Esta distinción poco decorosa también se está expandiendo a municipios cruceños cercanos, como Yapacaní, Buena Vista y San Carlos, donde las erradicaciones de la planta aumentan vertiginosamente, especialmente en el primero.

En contrapartida, se podría argumentar que estos datos también revelan que los esfuerzos de erradicación del Gobierno nacional han sido significativos. La Unodc realiza un seguimiento de estas tareas y continuará haciéndolo periódicamente para medir los avances. Esta oficina ha recomendado poner énfasis en la protección de las áreas protegidas por su obvia importancia para la humanidad. El Gobierno ha anunciado que ya cuenta con ocho campamentos en estos tesoros naturales. Seguramente se necesitarán muchos más, considerando que los largos brazos del narcotráfico ya se perciben en prácticamente todas las áreas protegidas del país.

La triste realidad es que el departamento de Santa Cruz ahora ocupa el segundo lugar en términos de erradicación de coca, detrás de Cochabamba y por delante de La Paz y Beni. Como mencionamos al principio, este dato implica que las actividades vinculadas al narcotráfico están en aumento, lo cual tiene graves impactos sociales, económicos y medioambientales. Sin duda, es necesario reforzar las tareas de erradicación para cortar el suministro de la materia prima a la execrable industria de la droga.

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