15 de enero de 2024, 4:00 AM
15 de enero de 2024, 4:00 AM

Ya son muchos los actos criminales ocurridos en la confrontación al contrabando a cargo el Viceministerio de Lucha contra el Contrabando y la Aduana Nacional a lo largo de estos últimos años. Los secuestros, asesinatos, robo de vehículos, clonación de placas, corrupción policial y militar, y la presumible complicidad de algunos malos funcionarios aduaneros en los pasos de control fronterizo, son cada vez más recurrentes, a lo que se suma la impunidad con la que actúan las mafias de contrabandistas, al amparo de deleznables fiscales y jueces corruptos. En la gestión del gobierno actual iniciada el año 2021 son 16 los miembros del Comando Estratégico Operativo (CEO) que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber de luchar contra el contrabando, conforme manda la misma Constitución.

La mafia criminal del contrabando no da tregua. El último de sus actos cercenó la vida de cinco efectivos militares miembros del Comando de Lucha contra el Contrabando, de forma cruel y despiadada, habiendo quemado vivos a los infortunados oficiales en el interior de la cabina del propio motorizado en el que ejercían su labor. Todos los indicios señalan que lo ocurrido no fue un accidente de tránsito como inicialmente se pretendía mostrar, el hecho de que el vehículo tenia intacto el tanque de gasolina, en el motor no había señales de incendio, además de las denuncias ya recibidas, dan cuenta que un grupo de contrabandistas habrían sido quienes los asesinaron en represalia por una incautación realizada en días previos.

Lo acontecido es una señal inequívoca de la mafia, no solo de tráfico ilegal de mercancías, sino del crimen organizado que se vincula además con el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero y la corrupción. Estamos frente a organizaciones criminales que pretenden convertir al país en un Estado anárquico, donde no impere el orden ni la justicia, sino el poder del dinero y el más fuerte, donde todo se transe incluyendo la honorabilidad.

Según un último reporte de la Aduana Nacional del mes de diciembre pasado, las incautaciones al contrabando hasta el mes de noviembre de 2023 habían alcanzado cerca de 100 millones de dólares: más de 50 millones de dólares en vehículos indocumentados; 4 millones en electrónicos; 3,5 millones en aeronaves; 3 millones en maquinarias; 2,5 millones en prendería usada. El contrabando más importante está concentrado en los productos que mayores impuestos y restricciones de importación tienen: vehículos, bebidas alcohólicas, cigarrillos, pendras de vestir y medicamentos. Solo en cigarrillos una incautación realizada en Viacha fue valorada en 1,4 millones de dólares y otra de 36 toneladas de cigarrillos paraguayos realizada en la localidad de Cuevo a fines del año pasado fue valorada en casi 200 mil dólares americanos. Ninguna incautación tiene presos, a más de choferes y estibadores.

La extensa zona fronteriza de casi siete mil kilómetros lineales, habilita rutas críticas del contrabando. En el occidente están conectadas a los puertos de Arica e Iquique, además de la zona franca, y en el sur del Perú con los puertos de Matarani e Ilo. Las múltiples rutas que cruzan la frontera altiplánica conectan con poblaciones como Viacha, Challapata, Sabaya Turco y otras que viven de la complicidad y protección a los contrabandistas. En el Sur del país las fronteras de Villazón, Bermejo y Yacuiba con Argentina son las preferidas para el trafico ilícito de alimentos (aceites, harinas, vinos, trigo, grano de soya, maíz en grano etc.) que no solo se van a los mercados de consumo popular, sino, a las mismas industrias alimenticias como producción agrícola nacional. La frontera Cañada Oruro con Paraguay, cercana a Villamontes, tiene pasos no habilitados usados de forma intensiva por contrabandistas paraguayos y bolivianos que trafican con cigarrillo y bebidas alcohólicas.

Qué hacer?, lo venimos diciendo con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior IBCE, desde el año 2003 que hicimos un estudio sobre el impacto del contrabando en Bolivia, lo hemos dicho también desde la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia y desde las cámaras nacionales de industria y comercio. Las medidas urgentes las resumo en las siguientes tres tareas:

Hagamos el contrabando menos atractivo. Facilitemos el comercio, reduzcamos gravámenes e impuestos a bienes no producidos (vehículos, repuestos, electrónicos), agilicemos los registros y permisos de medicamentos, bebidas alcohólicas, agroquímicos y alimentos. Si es más barato y fácil importar legalmente, cada vez menos gente arriesgara su capital en el tráfico ilícito de mercancías.

No podemos tener tres cabezas en la lucha contra el contrabando, el primero responde al Ministro de Defensa; la Aduana responde al Ministerio de Economía y Finanzas, y el Control Operativo Aduanero responde al mando policial. La lucha se debe unificar y concentrar esfuerzos con personal especializado, equipado y bien remunerado.

Finalmente, una tercera tarea es la desarrollar mayor inteligencia aduanera y contrainteligencia, para llegar a los peces gordos del contrabando y sus cómplices que alimentan el delito con sus compras ilegales, puesto que es indispensable consolidar una cadena de custodia de la legalidad del comercio exterior boliviano. En paralelo debemos educar y concientizar a la ciudadanía sobre los perjuicios y riesgo criminal que representa el contrabando.



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