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Uno de cada cuatro habitantes de Santa Cruz de la Sierra ya tuvo coronavirus. La mayoría ha vencido la enfermedad y no es un caso activo, pero hay temor que las aglomeraciones de las campañas políticas reviertan esta tendencia, que tiene a la ciudad de los anillos en la meseta de la enfermedad (alto número de contagios, pero que no crecen semana tras semana) por más de un mes.

En su tercera ola, realizada entre el 5 y 6 de septiembre, el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra consolidó el dato de que un cuarto de la población cruceña ya ha contraído coronavirus. 

Según Angélica Sosa, alcaldesa interina, esto sugiere que entre 350.000 y 400.000 personas ya han pasado por la enfermedad. Esta cifra es casi 10 veces mayor a los casos confirmados vía pruebas PCR y vuelve a validar las cifras de actualización de número de fallecidos hecha por el Servicio Departamental de Salud el 5 de septiembre, ya que coincide con el promedio mundial de letalidad real del coronavirus (1%).

Según explica Sosa, de estos casi 400.000 cruceños que padecen o padecieron coronavirus, un 68% son asintomáticos, otro porcentaje con síntomas leves y suelen hacer su tratamiento en casa (74% de los que presentan síntomas) y el resto han tenido que acudir a algún centro de salud público o privado.

La alcaldesa añade que estos datos refuerzan la tendencia ya detectada en los rastrillajes en los 15 distritos, donde se encontró a casi 60.000 personas que habían contraído el virus detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan y que no formaban parte de los registros del Sedes vía PCR. Ahora, con el estudio de seroprevalencia, este dato se confirma.

El estudio se basa en la aplicación de pruebas rápidas de manera aleatoria en 12 de los 15 distritos del municipio cruceño. Tiene la misma metodología que una encuesta y sus resultados tienen un margen de error del 3,5%. En los estudios de pruebas rápidas se buscan los anticuerpos IgM e IgG, que indican la presencia del virus en la sangre o que esa persona tuvo el virus y ya la pasó. Cuando se encuentran ambos, implica que dicho vecino se encuentra en la fase aguda de la enfermedad.

Este es un estudio único en el país, en la vanguardia de los estudios epidemiológicos que se están haciendo, que intenta verificar la cantidad de anticuerpos que está generando la población a la enfermedad y la capacidad que tenemos para ir resistiendo a la misma”, dijo Sosa.

Los hallazgos

De los 12 distritos urbanos de Santa Cruz de la Sierra que participaron de este estudio, el que mayor índice de contagiados tiene es el distrito 12, la zona de Los Lotes. Allí, un tercio de la población ya se ha infectado y el foco está activo, ya que este porcentaje ha crecido un 20% con respecto a la semana anterior. 

Otros distritos que están por encima del promedio de la ciudad son el 8 (Plan 3.000), que tiene un porcentaje de infectados similar al 12, pero que ha bajado su nivel de transmisión de la enfermedad (-7%, en relación al anterior estudio); y el distrito 7 (Villa Primero de Mayo) con un 25% de contagiados.

Si bien los contagios no respetan edad, los más afectados con el virus son los adultos mayores (28%), seguidos por las personas en edad laboral (entre 29 y 59 años). En Santa Cruz de la Sierra se infectan más los desempleados que los que tienen empleo, las mujeres que los hombres y los pobres que los ricos.

En la ciudad de los anillos, la desigualdad es también un factor de riesgo para enfermarse. Una persona con ingresos menores a Bs 6.000 tiene el doble de posibilidades de contraer el virus que una que gana más de Bs 10.000. Tal vez esto se deba a sus hábitos de consumo y locomoción, ya que es más alto el porcentaje de población contagiada entre los que van a los mercados y usan transporte público. 

Sosa explica que piensan hacer un estudio más profundo sobre el impacto del transporte en la expansión del contagio. “De manera inmediata, lo que hemos pedido a la Secretaría de Movilidad Urbana es realizar los controles necesarios para que se cumplan las medidas de bioseguridad”, respondió Sosa a la consulta si se volvería a limitar el porcentaje de ocupación de los micros.

Para Marcelo Ríos, director del Servicio Departamental de Salud, hay que tener cuidado y la población no puede creer que está cerca la llamada “inmunidad de rebaño” y señala que los anticuerpos del coronavirus no se quedan por largo plazo. Pidió a la población no bajar la guardia. 

La campaña

Pese a estas cifras, el fin de semana pareció a los de la vieja normalidad para las campañas políticas. Muchas caravanas, cantos, gritos y poca distancia social. Consultada sobre si hará algo para normar el desarrollo de las campañas, Sosa indicó que ha mostrado preocupación por ellas desde primer día. Para la alcaldesa, debe ser el Tribunal Electoral Departamental el que tiene que vigilarlas.

Sin embargo, Saúl Paniagua, presidente del ente electoral cruceño, aclaró que ellos no tienen nada que ver en campañas, sino en el acto electoral en sí, para el que tienen todas las medidas de bioseguridad para el manipuleo del material electoral y la votación. 

Puso como prueba que este tipo de actos no es parte de sus funciones, que tampoco fueron ellos los que afinaron las restricciones horarias al tráfico vehicular ni sacaron a los militares a patrullar la ciudad a las 20:00.

Desde el 1 de septiembre, cuando se relajaron las medidas de distanciamiento social y se pasó de cuarentena a posconfinamiento, se han incrementado los actos de campaña política. Pese a que se trata de eventos de gran aglomeración de gente, ni la Alcaldía ni el TED parecen dispuestos a prohibirlos porque son considerados una expresión necesaria de la democracia. Sin embargo, la Alcaldía desahucia otro tipo de eventos que generan aglomeraciones. 

Debemos ser enfáticos: no hay posibilidad en el corto ni mediano plazo de hacer eventos masivos en la ciudad. Esa es una realidad no solo de Santa Cruz de la Sierra, sino mundial. Aún falta mucho para volver a tener eventos de esa naturaleza”, dijo Angélica Sosa.

Para Ríos, si bien los contagios por virus dependen de la dosis y el tiempo de exposición y las campañas políticas se realizan al aire libre, las caravanas son muy complejas porque las personas van saturadas en camiones y micros, generalmente sin barbijos y gritando o cantando consignas. 

Según explicó Ríos, esto duplica el riesgo de contagios porque la exhalación es mucho más profusa que cuando se desarrolla una actividad normal.

“Las campañas deben tener control y disciplina, tanto de los que las convocan como de los convocados. Deben estar seguros de que no están exponiendo a alguien a un riesgo y que no van a llevar el virus a sus casas. Sí al derecho a la circulación, sí al derecho de reunirse, sí al derecho a hacer campaña, pero primero está el derecho a la vida”, dijo.