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AFP - ROCKLAND

En su bote frente a la costa noreste de Estados Unidos, Virginia Oliver, de 101 años, maneja con destreza el cuerpo resbaladizo de una langosta mientras coloca bandas elásticas alrededor de sus pinzas, como lo viene haciendo desde que tenía siete años.

Esta mujer centenaria es quien tiene la licencia más antigua para pescar langostas de todo el estado de Maine, sino del mundo.

Tres días a la semana, sale a las aguas frente a la pequeña ciudad de Rockland con su hijo Max, de 78 años, quien la ayuda a tripular el barco que su difunto esposo bautizó “Virginia” en su honor.

“Voy a hacer (esto)... hasta que muera”, asegura la mujer de cabellera blanca. “La gente me dice: ‘¿Por qué lo haces?’ Porque quiero. Soy lo suficientemente mayor para ser mi propio jefe”.

Sin planes de retiro

Conocida por sus amigos como Ginny y para algunos como la ‘Dama de la langosta’, ha vivido en Rockland toda su vida, en la misma calle donde nació en 1920 .

Virginia no tiene planes de retirarse pronto. “No quiero estar en una silla de ruedas”, dice sin dudarlo.

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