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22 de diciembre de 2023, 3:00 AM
22 de diciembre de 2023, 3:00 AM

Un complicado horizonte es el que tiene Argentina en este momento. Su presidente, Javier Milei, firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) con el que cambia decenas de leyes y que flexibiliza radicalmente la economía de su país. Lo hizo a sabiendas de que no tiene mayoría en el Congreso y avisando que su Gobierno no es de decisiones graduales, sino de shock. Al frente tiene a la Central General de Trabajadores (CGT) y a otros grupos sociales que se preparan para hacerle guerra en las calles. También confronta con varias fuerzas políticas del Congreso, que se sienten sobrepasadas porque el mandatario se fue por la vía del decreto y no por la de la búsqueda de acuerdos legislativos para avanzar. El Decreto de Necesidad y Urgencia es una vía que se toma en situaciones realmente de emergencia y que permite acciones que no necesariamente pasen por el Poder Legislativo, como contraparte del Ejecutivo.​

Establece medidas que cambian radicalmente la vida de los argentinos. Entre otras, deroga la ley de alquileres, que ponía freno a los montos; deroga la ley de abastecimiento para que no haya control de precios; elimina la norma que prohibía las privatizaciones y plantea que las empresas públicas puedan convertirse en sociedades anónimas, al igual que los clubes deportivos.

Milei también flexibiliza las normas laborales con la extensión del periodo de prueba de los trabajadores, entre otras. Respecto a la salud, cambia las normas de la medicina prepaga, modifica el régimen de las empresas farmacéuticas, además de meterse con las recetas de medicamentos esenciales, etc. Hay otras, pero todas tienen el mismo corte liberal que tanto critican los socialistas.

Son muchas normas con las que Milei es coherente con la ideología liberal o libertaria, pero que mueven el piso a la ciudadanía acostumbrada a un modo de relacionarse con ciertos servicios y con el Estado.

Los críticos de Milei, entre ellos el prestigioso periodista Martín Caparrós, cree que se anula cualquier posibilidad de que el Estado regule y proteja a los más desvalidos de la sociedad. En la acera del frente están los que dicen que el peronismo estaba asfixiando a la empresa privada y no la dejaba desarrollarse para generar riqueza y empleo digno.

Milei también enfrentó la primera gran protesta callejera el día martes. Los llamados ‘piqueteros’ salieron en una marcha, pero se encontraron con la Policía que, monitoreada por el mismísimo presidente, impidió bloqueos y chocó con los manifestantes, por lo que fue felicitada por el primer mandatario. El presidente argentino está decidido a que se respete el derecho de las personas a la libre circulación y que ningún bloqueo le impida seguir con su rutina.

Los expertos en política creen que Milei no tiene tiempo y que debe implementar sus cambios en los primeros meses si quiere tener éxito. Así lo está haciendo, pero sus decisiones están despertando a los gigantes sindicales y políticos. El horizonte es complicado y va a necesitar respaldo político. Por ahora los que han expresado su beneplácito por las medidas son los empresarios privados. ¿Será suficiente?

En el Congreso aún analizan si dejan pasar el decreto de urgencia. Eso quiere decir que, aparte de determinación, a Milei le hará falta buenos negociadores, porque hablar con la que él denomina ‘la casta’ es algo que no podrá soslayar por mucho tiempo.

Lo que queda claro es que Argentina no soporta más su realidad económica: inflación galopante, casi la mitad de la población viviendo en la pobreza y con los precios de servicios y alimentos escalando cada semana.

Es de esperar que el vecino país encuentre el mejor camino para salir de la crisis económica en la que está sumergido.

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