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La pandemia de coronavirus ha obligado a trasladar la escuela a casa para cuidar la salud de los chicos. Sin embargo, esta nueva realidad plantea un gran desafío para estudiantes y padres de familia para que el encierro que conllevan las clases virtuales no afecte el rendimiento escolar, la salud emocional de los chicos ni la convivencia familiar.

Las autoridades educativas han confirmado que las clases en la presente gestión en la mayoría de las poblaciones urbanas, entre ellas la ciudad capital, serán a distancia por el alto grado de contagio del Covid-19 y todo apunta a que seguirán así por un buen tiempo hasta que se logre una alta cobertura en la vacunación, que recién empieza en marzo.

Esta modalidad de enseñanza comenzó a aplicarse el año pasado cuando la pandemia alcanzó sus picos más altos. Maestros y padres de familia y escolares tuvieron que asumir abruptamente este desafío no solo en Bolivia, sino en más de 180 países del mundo, donde la pandemia obligó a tener a más del 90% de los estudiantes confinados en sus casas y sin clases presenciales, según datos de la Unesco.

El educador Alberto Santelices y la sicopedagoga Nadia Rocabado coinciden en que la educación virtual no afecta en sí misma a la salud mental de los escolares, sino que es el encierro y el hecho de no interactuar con sus compañeros, además de tener horarios de estudio sin descanso y otras situaciones en casa, lo que puede llevar a algunos desequilibrios emocionales, como la ansiedad, el estrés y la irritabilidad.

Rocabado advierte que la ansiedad es un problema que ha venido creciendo entre los escolares en el último tiempo, incluso antes de la pandemia, y se estima que se ha incrementado debido al encierro y al distanciamiento con sus pares.

La sicopedagoga remarcó el hecho de que los adolescentes no puedan jugar con sus pares, jugar y tener una serie de actividades y vivencias sociales que son necesarios para su desarrollo.

“El colegio es una unidad social muy importante y relevante en la vida de todo niño, de todo ser humano, que estos procesos no se estén dando en esta etapa delicada, pues está generando en los niños un sentimiento básicamente de infelicidad, depresión, ansiedad, estrés, problemas de alimentación, de conductas, de irritabilidad”, advirtió.

La profesional indica que afecta a su salud emocional el hecho de permanecer encerrados y no poder salir a jugar con otros niños en tanto tiempo, y el deseo de volver a clases para reunirse con sus amigos y volver a la vida que conocían se convierte en “una necesidad que no llega a ser satisfecha por los niños”.

También indica que los chicos están teniendo poca actividad física, y para llevar adelante una educación a distancia, virtual, se toman bastantes horas frente a la pantalla.

“No solamente el hecho de pasar las clases, sino también el hecho de hacer las tareas, porque muchos de los colegios piden que las tareas sean realizadas en computadoras, en archivos de Word, de Excel, diapositivas, entonces están trabajando y son demasiadas horas las que pasan frente a una pantalla, eso los está haciendo estar más tiempo en una vida sedentaria”. A esto se suman sus actividades de ocio en el celular o cualquier dispositivo tecnológico.

“Hay que pensar que a la edad escolar no se espera que un niño lleve una vida sedentaria, sino todo lo contrario, una vida activa, con bastantes actividades, desgaste de energías”, dice.

MANEJAR LA ANSIEDAD

El educador Santelices recomienda que se establezcan horarios para las actividades en la casa, incluyendo momentos de juego, de conversación, deportivas, uso de WhatsApp, clases virtuales y descanso.

“Una vía de interrelación entre la habilidad y el conocimiento puede ser la de crear un cuento, una canción, una poesía y luego enseñársela a papá. Las actividades lúdicas son importantísimas a la hora de manejar el estrés. El humor es un recurso para el bienestar socioemocional”, asegura.

Por su parte, Rocabado indica que para manejar la ansiedad se deben buscar rutinas sanas dentro de lo que es la vida escolar y la vida de familia. Uno de ellos es marcar los horarios para el uso de todo lo digital y que el niño experimente actividades físicas para gastar energías.

Ahora que ya no habrá el correteo de salir de prisa a la escuela, puede aprovecharse el tiempo para desayunar en familia, que tengan tiempo para arreglar sus cosas de la casa y colaborar en las actividades del hogar, en el orden, la limpieza, y hacer actividades creativas

También es bueno encarar proyectos en familia, por ejemplo, de reciclaje.


ELEGIR EL MEJOR LUGAR PARA ESTUDIAR

Los expertos coinciden en que es importante escoger el lugar más adecuado del que se disponga para estudiar online.

Este espacio debe estar libre de ruidos y distracciones, tener buena iluminación, porque ayuda a mejorar la concentración.

Conviene tomar algunas estrategias para evitar distracciones, como

poner el móvil en silencio o fuera del lugar donde se vaya a estudiar, cerrar las pestañas del navegador que no estén relacionadas con la propia actividad o estudiar en un ambiente sin ruidos, aseguran.


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