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Profundizando sobre la esperanza que renace en toda persona aun cuando se piensa que todo está perdido, se debe de resaltar que la incertidumbre es parte del proceso esperanzador, es decir, todo individuo está inmerso en situaciones de la vida diaria que le muestran que toda la existencia es una incertidumbre, que solo la muerte es lo más certero de todo hombre y mujer que respira.

Partiendo de lo anterior, el hecho de una existencia incierta no se traduce que la esperanza no se viva y construya, sino al contrario desde la incertidumbre la esperanza cobra una importancia fundamental, ya que le brinda a la persona que la vive una seguridad que le permite naufragar en lo incierto y desconocido de la existencia, además, de brindarle herramientas palpables para ir construyendo un porvenir individual y comunitario. 

En este nuevo año donde parece que los numerosos casos del virus o personas que agitando bandera partidista generan angustia y desánimo, es urgente tener una mirada nueva que no niega lo antes mencionado, pero que lo asume de manera distinta visualizándolo como retos que tienen soluciones creativas, que fortalecerán a la persona y a la sociedad.

Por lo tanto, mis hermanos nuestras vidas están signadas por la incertidumbre, pero no es una excusa para la desesperanza; sino que es un motivo para ir visualizando el horizonte que se quiere llegar con la ESPERANZA que se hará realidad…

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