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La expresidenta Jeanine Áñez fue encontrada por efectivos de la Policía oculta en un somier, en el domicilio de familiares suyos en Trinidad (Beni). Su aprehensión se llevó a cabo minutos antes de las 1:00 de la madrugada de ayer.

Estaba recostada, con algunas pertenencias suyas, vestida con unas zapatillas deportivas verdes fosforescentes, una calza negra, una camiseta ploma y dos bolsos de mano, donde se encontraba un abrigo con el que llegó a La Paz.

Cuando fue hallada, sus familiares intentaron impedir su aprehensión. Dos de sus sobrinos se resistieron y fueron detenidos, mientras que su hija, Carolina, fue también conducida a dependencias policiales, pero posteriormente liberada. Los dos familiares continúan detenidos y serán llevados a una audiencia cautelar, informó la fiscal asignada al caso.

Luego la condujeron a dependencias policiales de la capital beniana, y de ahí al aeropuerto Jorge Henrich Araúz, que había cerrado sus operaciones aéreas durante todo el viernes. La Policía desplegó centenares de efectivos para capturar a una sola persona.

La subieron a un avión Hércules con dirección a una pista de aterrizaje de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en El Alto.

Cerca de las 3:45 de este sábado, la expresidenta llegó al hangar de los ‘Diablos Negros’ de la urbe alteña, para luego ser conducida, vía terrestre, por la autopista, a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).

Al llegar fue prontuariada y se le realizó el examen físico, como ocurre con cualquier delincuente.

Por la mañana efectivos policiales la sacaron de las celdas y la llevaron a la Fiscalía. Allá, ante los fiscales, se acogió a su derecho al silencio.

En un breve encuentro con la prensa, consideró que el proceso que se le sigue no tiene “ni pies ni cabeza”, denunciando que el MAS está detrás de todo y recalcando que asumió la Presidencia por sucesión constitucional, tras la renuncia de Evo Morales y otras autoridades del MAS.

De regreso en celdas policiales, los medios se dieron modos para hablar con ella, y Áñez para responder. En ese momento, y con voz firme, conminó al MAS. Dijo que el partido de Morales puede hacer con ella “lo que quiera”, pero pidió que no se amedrente a su familia. También recomendó a sus aliados “que se cuiden” ante el “abuso” judicial que se comete.

Luego llegó su hija Carolina, ingresó a encontrarse con la expresidenta. Dijo a los medios que su madre, con la ayuda de Dios, “saldrá de este problema, porque definitivamente no hubo golpe de Estado, sí fraude, y, ella cumplió la sucesión constitucional”.

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