Opinión

La Federalización como producto de la democracia directa

19 de octubre de 2019, 3:00 AM
19 de octubre de 2019, 3:00 AM

El reciente Cabildo multitudinario cruceño es una notable expresión de democracia directa, entendida como un sistema de organización política que otorga a los ciudadanos una mayor, más activa y más directa capacidad de intervención e influencia en la toma de decisiones de carácter público.

En este sentido, podemos entender la democracia participativa como una evolución moderna de la democracia directa de la Antigua Grecia, donde los ciudadanos, su voz y voto, tenían una influencia y un peso específico real en todas las decisiones de carácter público de las ciudades-Estado.

En Bolivia los Cabildos son mecanismos constitucionales de democracia directa y participativa en los cuales las ciudadanas y ciudadanos se pronuncian pública y directamente sobre políticas y asuntos de interés colectivo y se convocan por iniciativa de la ciudadanía y de las organizaciones de la sociedad civil (Art. 11, Num. II Inc. 1 de la CPE y Art. 35, Ley N. 026 del Régimen Electoral)

Asimismo, el Art. 36 de la Ley 026 señala específicamente que las convocatorias a los Cabildos deberán incluir claramente el propósito de la iniciativa y su agenda y tienen carácter deliberativo, puesto que sus decisiones no son de carácter vinculante, pero deberán ser consideradas por las autoridades y representantes en los niveles de decisión que corresponda.

La agenda del Cabildo cruceño convocado para la “defensa del voto y de la Chiquitania”, además de aprobar el control electoral y la “rebeldía y desobediencia, ante un posible fraude”, junto al plazo de cinco días exigiendo al gobierno la abrogación de la Ley 741 y el Decreto Supremo 3973 calificados de inconstitucionales y atentatorios contra los bosques, aprobaron un aspecto capital que hace a un nuevo diseño nacional bajo la fórmula de “empezar a trabajar por nuestro sueño federalista bajo la equidad, la unidad y el amor por Santa Cruz y Bolivia

Unidad y equidad, principios básicos para superar el desarrollo desigual y sus expresiones de desarticulación económica que no permiten ni siquiera una fluidez interandina, menos, por supuesto transandina como resultado del centralismo.

Por eso hablar ahora de una distribución equitativa del excedente nacional, es hablar también de un espacio común y de la revalorización de un proyecto común de nación con regiones viables y roles bien definidos, con una economía diversificada, integrada y complementaria. En suma, una idea cabal y clara acerca de la complementación económica resulta imprescindible para evitar entre otras consecuencias la “federalización de la pobreza”.

Por ello, se trata de pensar en un sistema federal basado en la regionalización socio-económica que viabilice a departamentos cuyo destino ya es incierto; una regionalización superpuesta a la actual división política administrativa departamental que supere un resabio colonial con fines exclusivamente técnicos del desarrollo económico.

Hay que pensar por ejemplo que, sin necesidad de irritantes alusiones a los límites departamentales, se puede establecer una regionalización socioeconómica de por ejemplo cuatro regiones: Beni, Pando y La Paz; Tarija, Potosí y Chuquisaca; Cochabamba y Oruro; y Santa Cruz asumida como una cuarta región.

Pero esta reforma jurídica, debe estar precedida. siguiendo el mandato del Cabildo, por una idea unitarista, de integración y complementación sustentada en una estrategia de desarrollo que supere el modelo extractivista, puesto que de lo contrario se corre el riesgo de llegar a diseños centralistas de la descentralización como la experimentada en el último tiempo con la autonomía con base en la actual CPE.

Hay que hacer de la “región” el órgano nuevo de un nuevo concepto económico, lo cual requiere de un amplio proceso de debate nacional el cual es deseable tenga la debida profundidad que dote de contenido al propósito expresado por el Cabildo de “empezar a trabajar por nuestro sueño federalista”, de manera que la misma cuestione las estructuras mismas de los actuales paradigmas de convivencia nacional.

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