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David Aruquipa y Guido Aramayo se conocieron hace 12 años. Su amor surgió a partir en un viaje laboral a Paraguay. Tres meses después se fueron a vivir juntos. Hace dos años desencadenaron una batalla legal y esta semana la ganaron. Es la primera pareja de personas del mismo sexo que tendrá un certificado de unión civil en Bolivia.

David asegura que siempre se reconoció como homosexual. “Fue una lucha de siempre, cada uno por su lado, con nuestras familias, por nuestra sexualidad, por nuestra libertad”. Recalca también que siempre supo que “era diferente”. Cada quien tiene su propia historia. “La mía fue muy fácil para mí, pero seguramente fue dolorosa para mi familia”.

Sus padres y sus hermanos, dice, tuvieron dos opciones: “Aceptarme o perderme. Fue una situación de tanta fortaleza mía, que en algún momento les conminé. ¿Me quieren o no me quieren como soy?, punto. En otros casos hubiera implicado una expulsión de la familia, pero tuvieron que aceptarlo porque de lo contrario hubiera tomado otras decisiones”.

Este medio le preguntó si todo esto ocurrió cuando conoció a su actual pareja; se rió antes de responder. “Yo tengo 48 años, con Guido estoy 11. Yo tomé mi decisión abierta a mis 13 años”.

Ahora dice que tiene una relación perfecta con la familia. “Es que ya soy viejo, compañero, mi familia o me admite o se aleja, no hay otra opción”.

Guido, por su parte, tiene 46 años. Asegura que lo supo desde “muy adolescente”, pero habló con su familia a los 22 años. “Ante mi familia, ante mis amigos, en la universidad. Desde esa edad fui totalmente abierto”.

Su familia decidió apoyarlo. “Ellos me dijeron que ya veían que era así y por eso se prepararon. No tuvieron ningún problema. Al menos no me lo mostraron, tal vez a ellos les costó. Porque uno sale del clóset, pero también la familia tiene que hacerlo. Seguro ese es un proceso más complicado”.

Se conocieron hace 12 años, cuando ambos coincidieron y trabajaron en la misma oficina. Fueron delegados en una comisión oficial a Paraguay, y ahí nació su amor. “Surgió una complicidad muy bonita. Nos fuimos conociendo y comenzó la relación”, recuerda Guido.

De forma casi simultánea David dejó la institución, Guido continuó en ella, pero la pareja ya había sentado raíces. “A los tres meses comenzamos a vivir juntos. Esto ocurrió el 2009, y nuestro amor está vigente hasta ahora, porque conformamos un hogar que es muy sólido”, recuerda David.

Consultados si es que han pensado en adoptar niños, Aramayo sentencia que su objetivo es la lucha por la unión civil, “ser reconocidos como pareja” y define a la familia como dos personas que quieren construir un proyecto de vida juntos. “Por lo menos, particularmente, en nuestros planes no está la adopción ni nada de eso. Nuestra relación no está sostenida por la necesidad de tener hijos”.

Varios años después, ambos aseguran que ya son aceptados, no solo por el círculo íntimo de cada uno, sino por la familia extendida. “De hecho, hemos recibido llamadas de todos por lo que conseguimos esta semana”, admite Guido, y complementa que cada uno de ellos lleva excelente relación con la familia del otro.

Como toda pareja, tienen altos y bajos. Tiempos en los que se llevan muy bien y otros en los que surgen discusiones y desacuerdos. “Hay que aprender a comprenderse, a respetarse. Consideramos que la discusión es necesaria en la relación, porque la vida es así, la convivencia está llena de felicidad, pero también hay momentos en los que se debe llegar a acuerdos y a veces cuesta”, cuenta Guido, quien se muestra más abierto a hablar de este tema.

“Los momentos más felices, creo que son cuando viajamos. A los dos nos encanta, y hubo discusiones en este tiempo, más o menos graves, pero por suerte nosotros siempre hemos podido superar”, acota.

Hito

El 5 de octubre de 2018, ambos fueron a inscribirse al Servicio de Registro Cívico (Sereci) como pareja de hecho. Allí recibieron un “no se puede” por respuesta y a partir de entonces ambos comenzaron una demanda en los tribunales, hasta llegar al jueves, donde el Tribunal Supremo Electoral emitió una resolución para que el Sereci les emita el registro de unión civil,

Primero, presentaron un recurso de revocatoria, luego otro jerárquico, todo en el ámbito del derecho civil, pero no fue suficiente. Cuando se terminó la instancia administrativa, presentaron un amparo constitucional, y después de dos años la Sala Constitucional Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, concedió el pedido, explicó la pareja.

La resolución judicial señala que tienen que adaptar el sistema informático, así que deberán esperar unos días, antes de que puedan apersonarse al Sereci, y que esta instancia los inscriba, “y no como la primera vez en la que ni siquiera nos dejaron ingresar a la Sala del Notario”.

Pronto tendrán un certificado de unión civil. la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó la resolución de “histórica en un día trascendental debido a que la decisión se dio el Día Internacional de los Derechos Humanos”, a través de un pronunciamiento en redes sociales.

El matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y en algunos estados de México. Guido Aramayo dice que los “organismos internacionales responden a las conquistas de DDHH. Este tema fue zanjado en la CIDH, y ya existe un bloque constitucional para nuestro país, y tiene la obligación de adoptarla”.

Califica que el país no puede mirar a otro lado y dejar de lado “este avance”. En la argumentación para lograr una respuesta positiva fue en la opinión consultiva 24/2017, en la que Costa Rica consulta a la CIDH sobre la posibilidad de la unión entre personas del mismo sexo. “La respuesta fue que sí y es claro, no sólo para Costa Rica, sino para todos los países firmantes al derecho internacional”.

Inicialmente, un argumento en contra fue el artículo 63 de la CPE establece que la unión civil es entre hombre y mujer. “Pero, la misma Constitución dice que los derechos son progresivos y cuando se menoscaba, entonces el bloque de derecho internacional es superior a la propia CPE”.

David, quien mantiene un perfil más serio, asegura que son activistas de derechos humanos y asumieron no solamente una decisión de vida, sino también es una determinación política.

“Hacemos pública nuestra sexualidad y obviamente que no somos personas que nos escondemos. Por ende, la población sabe de nuestros avances y que el compromiso que tenemos es para que todos y todas tengan los mismos derechos que nosotros conseguimos como pareja”, dijo.

Promete que el día que les entreguen el certificado no lo colgarán enmarcado en una pared de su casa, sino “que la lucha continúa, la lucha continúa”.

La homofobia, la ven como un problema de todos los países que tienen sociedades “machistas, patriarcales. Entonces, creemos que las sociedades son las que tienen que transformarse”. Asume que no hay nada que cambiar, la homosexualidad es una realidad latente, y la gente es la que debe tener una mirada de respeto y de aceptación a la diversidad.

Ve también que hay distintas percepciones de lo religioso. “Si ser religioso te hace un ser dogmático y fundamentalista, entonces sí es un problema. No interpretas la palabra de Dios que está llena de amor al prójimo”.

La Biblia menciona que en la creación Dios formó a la familia conformada por varón y mujer. En el libro de Efesios 3:18, conmina a que el ser humano sea plenamente capaz de comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento. Esta pareja cree en ese amor y dicen tener a Dios “más presente que muchos”.

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