Opinión

La ignorancia es tan peligrosa como el Covid-19

23 de marzo de 2020, 3:00 AM
23 de marzo de 2020, 3:00 AM

Bolivia está en cuarentena, es un país aislado como muchos otros en el mundo. En Europa y en América se tomaron esas decisiones a pesar del elevadísimo costo que significan para la vida diaria de sus habitantes y para la estabilidad económica presente y futura. El Covid-19 es la amenaza más grande de los últimos tiempos, hay quienes consideran que la guerra contra este virus se puede equiparar a la tercera guerra mundial y no es para menos ya que hay millones de seres humanos afectados, miles de infectados y cada día crece dramáticamente la cantidad de fallecidos por su causa. Pero en Bolivia, en este singular país, aún hay quienes se resisten y se dejan ganar por la desinformación o la ignorancia, cuando la actitud correcta es preservarse a sí mismos, a sus familias y a toda la comunidad.

En El Alto atacaron a los policías que intentaban hacer cumplir las primeras restricciones. En Oruro llegaron a apedrear a uniformados que trabajaban para que la gente se quede en su casa y no salga a hacer vida normal. Los médicos del trópico de Cochabamba tuvieron que amenazar con irse de la zona porque los pobladores se negaban a acatar la cuarentena inicial de 12 horas. El Gobierno llamó a los dirigentes alteños para acordar con ellos, como si se tratara de que hagan el favor de cumplir la cuarentena, como si no se tratara de políticas destinadas a protegerlos. Que los dirigentes digan que los “revoltosos” no pertenecen a una institución de cualquiera de esas ciudades no es excusa. De todas maneras, es gente que está generando problemas en esas localidades y el Estado no puede ser tolerante ante esas conductas vergonzosas.

No hace falta ser muy formado para tomar conciencia de la gravedad de la situación. En menos de cuatro días, los casos se dispararon de 12 a 27 a escala nacional. De cinco a 15 en el departamento de Santa Cruz. El gobernador Rubén Costas afirma que el ingreso a la fase de contagio comunitario es cuestión de horas. Eso quiere decir que estamos a un paso de que el virus circule por todos lados y sin control, de que ya no baste con estar con alguien que llegó de otro país porque quizás uno de los portadores sea el familiar, el vecino o uno mismo, poniendo en riesgo a toda la familia, especialmente a las personas más vulnerables: ancianos y ciudadanos con alguna enfermedad de base.

Hay que desechar cuanto antes la herencia desafortunada de creer que se trata de un virus del imperio o enfermedad de los ricos. En este momento la ignorancia es tan letal como el mismo Covid-19. Y los políticos que alientan esas creencias basadas en la insensatez deben asumir la responsabilidad del grave daño que causan a Bolivia.

En el país hay un precario sistema de salud. No se invirtió lo que se debía cuando habían los recursos suficientes. En este momento se están habilitando camas en hospitales y se proyecta la compra de equipos de terapia intensiva, pero si siguen las conductas que pretenden rebelarse y desafiar la cuarentena, lo que se logrará es que se precipite la demanda de todo lo que no tenemos, haciendo colapsar el sistema sanitario y empujando a las personas a la enfermedad y a la muerte.

El Gobierno debe hacer cumplir la cuarentena. Hay países que dispusieron cárcel y multa para quienes desacaten. Eso mismo debe ocurrir en Bolivia, porque quienes se burlan de las restricciones no solo atentan contra sí mismos, sino contra toda la comunidad. El control social también es fundamental. Ahora, ser un buen vecino es denunciar y exigir el acatamiento pleno por el bien de todos.