27 de abril de 2023, 4:00 AM
27 de abril de 2023, 4:00 AM


Sucedió lo que muchos temían o especulaban. El Banco Fassil no aguantó y fue intervenido por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI). Con cuatro órdenes de aprehensión a los altos ejecutivos que se abstuvieron a declarar por derecho constitucional.

Miles de ahorristas, ahogados en pena, quedan a la espera de los nuevos procedimientos. Se conoció horas después de la intervención que la cartera de clientes será ofertada a otras entidades bancarias. También miles de funcionarios de la entidad quedan sin trabajo y el sistema financiero boliviano que hace unas semanas estaba sólido y confiable, según ASFI, ahora acusa un remezón ante la caída de uno de los principales eslabones de la cadena.

Los numerosos ahorristas que se dieron cita en las agencias de Fassil no tardaron en manifestar su molestia exigiendo la devolución inmediata de su dinero ante la desconfianza de la misma intervención, por más que el director de la ASFI asegure que ingresa ahora a una etapa de protección de los depósitos, precautelando los recursos de la ciudadanía.

Ante el nervioso contexto, el director de la ASFI, Reynaldo Yujra, aclaró que la aprehensión de ejecutivos del Banco se debe a que la entidad en cuestión fue desarrollando operaciones contrarias a la ley, desde fines de 2021 y el período de 2022, lo que ha dado pie a presentar una denuncia penal contra sus principales ejecutivos. Llama la atención entonces, al advertir estas malas prácticas y detectar estas supuestas anomalías que no hayan actuado a tiempo para evitar la crisis definitiva.

Esta falta de reacción oportuna también daña al sistema financiero boliviano porque genera inestabilidad, iliquidez y sobre todo desconfianza de los ahorristas, inversionistas y clientes del sistema bancario nacional.

El caso es que el cuarto banco en el sistema y con baja mora, sufrió iliquidez a causa de manejos irregulares. La intervención llega después de 66 denuncias formales que han activado el procedimiento. Ante la inquietud de la demora, la ASFI se escuda en argumentar que no se tomaron en cuenta sus recomendaciones y el mismo banco rechazó en más de una oportunidad sus observaciones. Al ver este cuadro de situación, llama la atención que tampoco nadie se ofreció a salvar la entidad para evitar la crisis. Al fin y al cabo, resguardar el sistema financiero es un acto de responsabilidad compartida en beneficio de la economía del país y sus integrantes.

Estas últimas semanas se ha observado una sensible caída de percepción en las demás entidades de todo el país. Los que pueden y temiendo por su dinero, corrieron a casi todas las entidades para sacar sus recursos y así ganar la tranquilidad que les deja ver que su platita está debidamente resguardada en sus propios bolsillos.

Esta situación nos obliga a mirar por el espejo retrovisor y recordar que entre 1987 y 1997 fueron intervenidos o liquidados forzosamente 12 bancos, siete privados y cinco públicos en Bolivia, con un daño estimado al Estado de $us 1.000 millones.

La confianza del cliente, la salud del sistema y la disponibilidad de los ahorros más los nuevos emprendimientos de inversión en una economía que se dice fuerte, ingresan a un escenario de reflexión.
Es necesario garantizar que el sistema funcione, que permita otorgar un respaldo verdadero y trabajar hacia un futuro solvente. Solo la transparencia del accionar del sistema, podrá recuperar la confianza para tranquilidad de todos.

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