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30 de julio de 2023, 4:00 AM
30 de julio de 2023, 4:00 AM

Por Gary Morales Rodríguez, docente

Bolivia enfrenta una carga considerable de enfermedades transmisibles y no transmisibles. Las enfermedades infecciosas como las respiratorias, diarreicas y las transmitidas por vectores –como ejemplo el dengue– continúan planteando importantes desafíos para la salud pública. Además de las enfermedades crónicas no transmisibles, incluidas las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer que se encuentran en aumento, influenciadas por estilos de vida cambiantes.

La salud pública en Bolivia tiene varios desafíos que dificultan las prácticas epidemiológicas efectivas, incluyendo recursos limitados, infraestructura de salud fragmentada, acceso inadecuado a servicios de salud en áreas rurales entre diferentes grupos de población, los desafíos relacionados con la calidad de los datos, la integración del sistema de vigilancia epidemiológica y la colaboración intersectorial, sin lugar a dudas, requieren ser fortalecidos.

Es ahí donde la investigación sirve como puente entre las universidades y la salud pública, forjando alianzas sólidas que son mutuamente beneficiosas. Al colaborar con diversos sistemas de salud, las universidades obtienen acceso a datos del mundo real y mejoran los conocimientos prácticos. Es ahí donde la investigación en las universidades conecta con la realidad de los problemas en salud.

Es por esto que la investigación ayuda al estudiante a relacionar sus conocimientos del ámbito teórico y la realidad del mundo práctico, asegurando que la educación superior siga siendo relevante e impactante y actúe como catalizador para la aplicación del conocimiento y la innovación, permitiendo a las universidades desarrollar soluciones para problemas del mundo real, en base a los datos epidemiológicos y de salud disponibles. Este momento transforma la hipótesis abstracta en avances tangibles a través de la investigación y así las instituciones pueden identificar problemas sanitarios, sociales apremiantes para el contexto.

El estudiante al terminar de formarse será parte de su entorno laboral e interactuará con las enfermedades infecciosas y no transmisibles y conocerá las disparidades en la atención médica o los desafíos tecnológicos que se pueden implementar para una mejora en nuestros sistemas de salud, e impulsar enfoques innovadores para abordarlos.

Al fomentar una cultura de investigación de colaboración entre la universidad y el sistema sanitario, se crea un conducto para transferir conocimientos, lo que lleva a aplicaciones prácticas que impactan positivamente en la sociedad mejorando la calidad educativa.

La investigación juega un papel fundamental en el enriquecimiento de la experiencia educativa de los estudiantes. Cuando las universidades priorizan la investigación, los estudiantes obtienen acceso a conocimientos de vanguardia, generación de oportunidades de colaboración con destacados académicos y profesionales, permitiéndoles trascender los límites teóricos y conectarse con la realidad relevante, impactante y receptiva a las necesidades de un mundo en constante cambio.

A medida que navegamos por un futuro cada vez más complejo, es imperativo que las universidades continúen adoptando la investigación como un medio para impulsar el progreso, fomentar la innovación y lograr un impacto positivo duradero en la sociedad.

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