15 de agosto de 2023, 4:00 AM
15 de agosto de 2023, 4:00 AM

Javier Milei es la canalización del paroxismo en Argentina. Se podría decir que la mala política practicada en este país durante los últimos años ha llevado a la locura a un tercio del electorado y ha coronado al candidato ultraliberal como el más votado en las elecciones primarias, las que definen las postulaciones a la Presidencia en octubre próximo.

El naufragio económico sin tierra a la vista, sumado al extravío del kirchnerismo, la inseguridad ciudadana, la pobreza y un sinfín de factores, condujeron a un 30% del electorado a confiar su voto a quien habla más fuerte, al que condena esas prácticas y hace propuestas extravagantes como dejar la venta de órganos al libre albedrío, dolarizar la economía, provocar la desaparición del Banco Central, minimizar al Estado y hasta dejar en el futuro abierta la posibilidad al comercio de niños.

Las elecciones primarias argentinas se dan en un contexto de mucha turbulencia. La inflación es de más del 115 por ciento, la pobreza ha subido por encima del 40%, hay regiones que tienen presencia muy fuerte del narcotráfico, la inseguridad cotidiana se coronó con el asesinato a una niña pocos días antes de los comicios; mientras el Gobierno de Alberto Fernández está sumergido en sus propias contradicciones, con un presidente ausente, una vicepresidenta que se alejó de los candidatos de su partido y que ha sido condenada por corrupción o un ministro de Economía que no tiene brújula para salir de la crisis actual.

Los analistas coinciden en que el voto por Javier Milei ha sido una canalización de la bronca que provoca el estado actual de las cosas. El resultado dejó perplejos a todos. El mercado financiero tuvo un lunes negro por la incertidumbre que provocan los resultados electorales, en el comercio se cambiaron los precios a la suba de manera masiva, también escalaron los intereses y las múltiples cotizaciones del dólar se dispararon a niveles récord. No se sabe qué pasará hasta octubre, ya que las tres principales fuerzas: los libertarios, el centro derechista partido Juntos por el Cambio y el peronismo tienen un tercio cada uno. El otro tercio lo acumulan los indiferentes, los que no depositaron su voto y se convierten en el caudal electoral que hay que conquistar, que constituyen más del 30% de la población votante.

Javier Milei es un economista de 52 años. Emergió a la vida pública y a la política como un contestatario del sistema. Sus críticas son radicales y sus propuestas suenan descabelladas. Todo lo ha construido desde la comodidad de la oposición, cuando no hay nada que perder y muchas simpatías por capitalizar. Hay quienes dirán: ‘Otra cosa es con guitarra’ para tocar la melodía que Argentina necesita para salir del pozo profundo en que se encuentra.

Lo que queda claro es que la política, cuando es utilizada para servir a los poderosos de turno, termina descomponiendo al sistema y llevando a los ciudadanos a votar motivados por la desesperación. El cóctel es peligroso para las democracias. Ya se ha visto en Estados Unidos con Donald Trump, a quien cada día le descubren más prácticas reñidas con la ley y que intentó quedarse a la mala en la Presidencia estadounidense. También pasó en Brasil con Bolsonaro; mientras que en El Salvador hay un Bukele que no duda en avanzar para quedarse al mando del país aún en contra de lo que dictan las normas. En el extremo de la izquierda también sobran los ejemplos, desde Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Nicolás Maduro en Venezuela.

La cordura debe llegar desde la ciudadanía. No es nomás votar por impulso, sino ser consciente de lo que se elige y el futuro que eso representa.

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