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En este momento, una buena parte de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) en la capital cruceña está copada por jóvenes, algunos intubados, a pesar de que no superan los 25 años de edad.

Sucede en el hospital Japonés, en la Caja Petrolera de Salud (CPS), en la Caja Nacional de Salud (CNS) y en el San Juan de Dios.

El panorama ha ido cambiando en esta tercera ola, ya no son los ancianos los que llenan las UTI. Y si bien existen casos de jóvenes sin patologías de base que pueden complicarse, según algunos especialistas quizás debido a la nueva variante brasileña, también es cierto que algunos de ellos tienen factores de riesgo. Uno de los más peligrosos, la obesidad.

Es tan complejo el problema del sobrepeso cuando coincide con la Covid-19, que a estos pacientes puede irles peor que a los que padecen otras enfermedades de base, dicen algunos de los responsables de las UTI.

“A la obesidad le va mal con la Covid-19 por el tema restrictivo, tienen mayor peso sobre ellos para poder ventilarlos. Lo más importante es la grasa visceral o abdominal, que tiene muchos agentes pro inflamatorios, es decir que aumentan la inflamación en el organismo, la inflamación sistémica. Entonces, los gorditos, como tienen más grasa, y en esa grasa abdominal o visceral tienen más enzimas pro inflamatorias, cuando están pasando por un estrés, como una infección, todas esas enzimas inflamatorias empiezan a liberarse y se produce una cascada inflamatoria y les va muy mal”, explicó Richy Anderson Hurtado, jefe de la UTI Covid-19 del Japonés.

Según él, desde la primera ola a los gorditos les ha ido peor que a los diabéticos, hipertensos, etc.

Andrés Martínez, el responsable de la terapia intensiva Covid-19 del San Juan de Dios está más nervioso que en las anteriores olas. Dijo que hace un mes ingresó su primer paciente joven, y que hasta el momento ya van como siete que apenas superan los 30 años. Uno de ellos, de 23 años, fue intubado, “tiene una lesión brutal en los pulmones”, lamentó, y especificó que tiene obesidad. Otra paciente, que debió ser intubada, de 31 años, tiene obesidad en grado dos.

Martínez espera que ambos superen la gravedad, a pesar de que la obesidad es un factor de riesgo.

En la Caja Petrolera de Salud, en la terapia intensiva, les tocó atender a un paciente de 160 kilos. Según el intensivista José Luis Prieto, tenían que moverlo y ponerlo “de panza” (posición decúbito prono) entre ocho personas.

A este panorama hay que sumar que el departamento cruceño siempre ha encabezado las estadísticas de las patologías de base como hipertensión y diabetes, a menudo relacionadas con el sobrepeso.

Con estos indicadores, a los que se suma el coronavirus, la recomendación de los especialistas es que las personas eviten llegar a estos extremos.

Una persona con índice de masa corporal por encima de 30 ya tiene que ser motivo de preocupación”, advirtió el infectólogo Carlos Paz, a quien le tocó ver la explosión de los casos en Brasil, donde ejerce el oficio.

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