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En 2020 hubo una singular migración desde las ciudades a las zonas cocaleras, señala un análisis inicial de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) que intenta hallar las razones del incremento de la superficie de coca cultivada en el año 2020.

“Muchas familias migraron de las ciudades y eso significa también que más familias han ido al negocio de la coca sin control social. La pandemia está entre los motivos del por qué se incrementaron los cultivos. Cuando nosotros estábamos en cuarentena en nuestras casas, los cultivadores estaban en su finca sin control”, dijo Thierry Rostan, representante de la Unodc en Bolivia.

Este hallazgo estará reflejado en el informe anual que presentará el organismo internacional sobre la cantidad de coca que existe en el país. El pasado jueves en Chimoré, el presidente Luis Arce anticipó que en 2020 se registraron más de 32.000 hectáreas, un dato que fue asumido como una “buena estimación” por la Unodc.

La pandemia de coronavirus, que aún afecta a todo el planeta, provocó la declaratoria de una cuarentena total en Bolivia entre marzo y julio de 2020. Las tareas de erradicación de coca excedente se frenaron ese año y el viceministro de Defensa Social, Javier Mamani, aseguró que en 2020 se dejaron de erradicar 8.800 hectáreas de coca, dejando un margen pequeño, de solo unas 1.500 hectáreas de cultivos legales efectivamente destruidos.

Reportes

Según el informe de monitoreo de cocales que en 2020 presentó la ONU, “los conflictos sociales de 2019 y los problemas relacionados con la propagación del Covid-19, no afectaron notablemente a los cultivos de la hoja de coca, especialmente, tomando en cuenta que el arbusto de coca crece y se cosecha durante todo el año”.

Aunque el informe sobre la producción de coca se presentará en junio, Thierry Rostan ya tiene varias aproximaciones, entre ellas el incremento de cocales en los parques nacionales y otras regiones del país a donde varias familias pudieron migrar por efecto de la crisis provocada por el Covid-19.

En este escenario, dos grupos de cocaleros pugnan por el control del mercado de sus cultivos en La Paz. Por una parte, está Armin Lluta y por la otra Elena Flores, quienes se pelean por dirigir la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca).

“El tema de la comercialización es muy importante, de la hoja de coca y el acceso a los mercados. Estamos siguiendo con mucha preocupación estos conflictos”, afirmó el representante de Unodc.

“Ese es un tema entre privados”, afirmó el ministro de Desarrollo Rural, Edwin Characayo, durante breve contacto con los periodistas en Chimoré, donde comenzaron los trabajos de eliminación de plantaciones excedentes de coca.

El sector afín a Lluta señala que Characayo autorizó la instalación de un tercer mercado de la coca, vulnerando las normativas vigentes. Los seguidores de Flores tienen un centro de acopio en la zona de Kalajahuira en La Paz y marcharán para defender su trabajo.

El conflicto comenzó con bloqueos de caminos y lleva tres semanas. Puede agravarse con protestas previstas para este lunes.

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