Opinión

La propuesta ausente el 20 de octubre

13 de diciembre de 2019, 3:00 AM
13 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Hace una semana se publicaron los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus iniciales en inglés). En ella participaron nueve países de la región: Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Colombia, Argentina, Perú, Panamá y República Dominicana. Los resultados fueron malos porque todos estos países tuvieron un desempeño menor al de los de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE).

Nuestro país no participa en pruebas internacionales similares desde 1997, año en el cual se tomó una prueba realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus iniciales en inglés). Los resultados de hace dos décadas fueron por decir menos decepcionantes.

Debo reconocer que, a pesar de la reticencia del anterior gobierno por medir la calidad, este año accedió a participar en una prueba similar (el Estudio Regional Comparativo y Explicativo o ERCE), aunque los conflictos políticos lo impidieron.

Los principales frentes políticos que participaron en la anulada elección propusieron que Bolivia participe en el PISA y, por su parte, el anterior gobierno aceptó tomar la prueba ERCE. Es, pues una muestra del consenso que existe en al menos medir la calidad de la educación. Un buen paso, pero no es suficiente.

Medir es apenas la punta del iceberg, porque podríamos presumir que los resultados de esta evaluación no serán alentadores para el país y para los participantes del sistema educativo. Soy profesor universitario y me asombro porque independientemente del centro de estudios en el que dicte clases, la mayoría desafortunadamente sabe leer pero no comprender; sabe escribir pero no expresar sus ideas de una manera coherente. Ni que decir en temas de pensamiento crítico y resolución de problemas, habilidades claves para el siglo XXI.

Sé que es un tema espinoso y complicado por lo que implica y los diversos actores que están involucrados, pero no podemos dejar de mirar esta realidad lacerante y empezar a transformarla.

Comencemos, como lo hizo Michael Kremer premio Nobel de economía en Kenia a fines del siglo pasado, analizando los factores detrás de la inasistencia y el bajo rendimiento escolar. En ella encontraron que una política para mejorar ambos era la desparatización de los estudiantes, más efectiva que otras políticas de cursos más chicos, por ejemplo.

De igual forma, el grupo de laboratorio contra la pobreza JPAL liderado por los premios Nobel Abihit Banerjee y Esther Duflo pudo ver que era mejor tener tutores para grupos diferenciados según rendimiento, puesto que en vez de uniformar a todos suponiendo que el rendimiento era similar, proveía profesores que podía atender las dudas de cada grupo casi de forma personalizada. O el caso de remunerar a los profesores según el rendimiento de sus alumnos, incentivando a los principales actores para que puedan enseñar lo más efectivamente posible.

Algunos estudios académicos serios muestran que el Bono “Juancito Pinto” ha tenido un efecto positivo para promover la asistencia escolar y pasar de curso en los niveles iniciales. A la luz de los elementos anteriores, la pregunta pertinente es cuáles son las políticas adicionales a la medición que servirán para mejorar la calidad de la educación y para que el efecto transformador de ésta en la sociedad se plasme.

En 2016 nos visitó el experto más reconocido en educación, Erik Hanushek de la Universidad de Stanford, y nos mostró que una de las barreras que impiden crecer a Bolivia es la educación, no su cantidad sino la baja calidad. Además, por otros estudios académicos sabemos que la mala educación perpetúa la desigualdad.

Tomemos acciones antes que sea demasiado tarde. He visto a varias plataformas e instituciones interesadas en entregar propuestas para el siguiente gobierno, cada una en su campo. Espero que los actores relacionados con la educación hagan lo propio. Y obviamente que nuestros políticos discutan este tema crucial.



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