Opinión

La rebelión ciudadana: Bolivia contra el autoritarismo

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13 de noviembre de 2019, 3:00 AM
13 de noviembre de 2019, 3:00 AM

Gonzalo Rojas Ortuste

A manera de punteo presento las claves para entender la renuncia de Evo Morales:

1. El régimen de Morales desconoció el resultado vinculante del referéndum del 21 de febrero de 2016, hecho sin antecedentes en la historia mundial de la democracia. En presidencialismo hay mandato fijo, sin patrañas de derecho humano del gobernante, cuando toda la doctrina de DD HH tiene que ver con ciudadanía, no del príncipe.

2. A pesar de la prohibición expresa de las urnas el 21-F, Morales consiguió con tribunales subordinados -el constitucional y luego el electoral- ser inscrito para terciar en elecciones por un cuarto periodo, siendo que está vigente el Art. Constitucional 168 y ya su tercer mandato es inconstitucional.

3. El sistema de conversión de votos en escaños sobrerrepresenta notablemente el área rural en un país que es, como en todo el mundo, crecientemente urbano. Además el padrón electoral muestra notables inconsistencias de crecimiento en circunscripciones pequeñas y algunos países con presencia boliviana con derecho a voto (Argentina). Las reiteradas mayorías congresales desde 2009, la de 2014 dudosa en su transparencia, le permitieron contar con mayorías calificadas con la que fue vulnerando la institucionalidad republicana que limita los poderes del Ejecutivo.

4. En las recientes elecciones (20 de octubre) que exigían una mayoría absoluta o mayor del 40% y distancia de 10 puntos porcentuales, el recuento rápido oficial fue interrumpido el mismo día cuando más del 80% y las tendencias señalaban inequívocamente el balotaje, igual que fuentes alternativas con notables coincidencias en esa misma medición. Ello disparó la indignación ciudadana que percibía, adecuadamente, que otra vez se buscaba burlar su voluntad en las urnas.

5. Ante el abrumador rechazo público, el régimen solicitó una auditoría electoral a la OEA, pues la misión de observadores de ese organismo señaló la enorme irregularidad de ese corte y la variación de tendencia. Los observadores europeos se sumaron a la crítica de la OEA. Con términos de acuerdo muy dudosos, pero incluyendo la cláusula de obligatoriedad de sus conclusiones, se conocieron esas observaciones que señalan, inconfundiblemente, manipulación de los datos que impiden calificar de limpios los comicios y por ello sus resultados.

6. Los protagonistas de la protesta son grupos de ciudadanos autoconvocados para rechazar esta segunda burla a la decisión popular.

7. Acorralado por dicha movilización y admirable pertinacia ciudadana (“Quien se cansa?, nadie se cansa!; quién se rinde?, nadie se rinde!”), el régimen de Morales admitió nuevas elecciones, con nuevos tribunales electorales, pero la protesta ya escaló y demandó renuncia del binomio fraudulento. Finalmente, las renuncias verbales de los que fueron los máximos mandatarios por casi 14 años ni siquiera se disculpan por ese evidentísimo fraude que ellos propiciaron, y cual indolentes individuos acostumbrados al privilegio, se despiden casi amenazantes.

8. Ya conocimos en el pasado cercano las aristas fascistoides del masismo. No en vano el fascismo y el populismo autoritario comparten un evidente aire de familia. Y al binomio fraudulento les encantaría volver, como ocurrió en Venezuela a comienzos de la década. Por ello atiza el fantasma del racismo -por ellos promovido, a título de reivindicación anticolonial- y del regionalismo, que ya empezamos a remontar. Bolivia es mucho más grande que sus desafíos, lo acabamos de probar ante los que se sentían sempiternos.



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