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OPINIÓN

La reproducción política (a propósito de obreros, aimaras y Molina)

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Me ha llamado la atención, voy a referirme a una columna de opinión de Fernando Molina nominada Los tambores del resentimiento (La Razón 08-07-2020), vuelve a la carga sobre una temática harto conocida, el racismo y los indios, como se auto identifican los aimaras del altiplano, lo haré por motivos de forma y de fondo, diré entonces que conozco personalmente y he leído la producción intelectual de Hcf Mansilla y Luis Tapia a los que se refiere y ni ellos ni su producción expresan lo que les atribuye. Y en el fondo porque es una temática o problema recurrente en la historia política de Bolivia, baste recordar sólo a Condepa, el Indianismo y ahora el MAS que propugnó esa ideología con bastante éxito.

Dicho esto, le molesta que Mansilla haya escrito que sus análisis son de “personas retrógradas en el sentido en que enfatizan aspectos que ya no corresponden a la problemática actual, como si todo se pudiera explicar a través de la confrontación étnica” y que considere ese enfoque premoderno y de una “mentalidad étnico-racial”.

De Tapia dice, “analizando el movimiento de los ‘pititas’. ¿Vio en algún momento que eran blancos los que se movilizaban contra indios –y viceversa-? No, no lo vio. A este respecto; (señala y parece temer) el marxismo transcrítico se dio la mano con el conservadurismo aristocratizante para borrar el clivaje racial de la coyuntura”. Y continúa, afirmando algo curioso, la existencia de una supuesta entente entre Tapia y Mansilla, según la cual el Movimiento Ciudadano de los 21 días estaría compuesto por “clases medias, Comités Cívicos, agrupaciones ciudadanas, pero en ningún caso por ‘blancos’”, que según Molina son los que se movilizaron contra los indios, y ambos querrían esconder este hecho étnico clasista.

Decir que el Movimiento Ciudadano-Popular que expulsó del poder al Mas y su ideología es de “blancos”, es caer en el mismo error histórico que cometieron con la Demanda Autonómica, sería ponderable y honesto decir que lo que llama “Movimiento de los Pititas” fue liderado por los Comités Cívicos y que tuvo la fuerza de irradiarse a la totalidad social, en ambos momentos históricos todos hemos visto movilizarse a ciudadanos de todas las adscripciones étnicas y de clase, de abarcas, de pollera, de poncho y corbata. Siendo esto tan evidente, “Molina y los otros” deberían preguntarse porqué fue así, y no pretender negar los hechos, les daré una idea usando sus mismos argumentos.

Es cierto que Bolivia es un país escindido étnica y regionalmente, precisamente por eso la Autonomía es una demanda histórica legítima y no un capricho de “blancos”, otro tanto puede decirse sobre la Democracia, ambas nociones están internalizadas antropológica y culturalmente en la conciencia colectiva, en el espíritu de indígenas y no indígenas en Bolivia.

Con todo, el racismo y los indios existen, y son un problema sociocultural persistente, otra cosa es que el campo político no lo gestionó como debiera, y gracias a eso el MAS logró y tenía el monopolio político sobre esa parte de la población. Lo que ahora se denomina Creemos es la fuerza política que superó de hecho los clivajes étnico, regional y esa ideología o narrativa, con un indígena y un mestizo, un colla y un camba a la cabeza, evitaron así su reproducción.

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