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La soya registra récord de precios -$us 440 por tonelada, máximo valor en el mercado internacional desde agosto de 2014- y los actores productivos e industriales del sector oleaginoso del país piden políticas públicas de fomento irrestricto a las exportaciones, sin restricciones ni cupos, y acceso al uso de semillas genéticamente mejoradas para incrementar la productividad y competitividad.

En el contexto global, los contratos de la soya para entrega en enero de 2021 superaron los $us 439 por tonelada (+1,2% en el día) en el mercado de referencia de Chicago (EEUU) por primera vez desde agosto de 2014. La ganancia de precio es atribuida al informe mensual del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) que reveló una reducción de stocks finales y al tiempo seco en América del Sur que afecta los cultivos de soya en las principales áreas productoras de Argentina y Brasil.

Mientras la cosecha ingresa en el último tramo, el USDA estimó la producción de soya de EEUU en 113,5 millones de toneladas, por debajo de los 116,15 millones previstos el mes pasado y de los 115,7 millones calculados por los operadores privados. 

En torno a la oferta sudamericana, el USDA estimó la producción de Brasil en 133 millones de toneladas y las exportaciones en 85 millones, sin cambios frente a octubre. En el caso de Argentina, en 51 millones de toneladas, por debajo de los 53,5 millones del trabajo precedente.

En tanto, el clima seco en Sudamérica continúa generando incertidumbre en el mercado. Según los mapas de pronóstico, las precipitaciones serían por debajo de lo normal para los próximos días en Argentina y Brasil, ambos países en pleno desarrollo de siembra.

“El tiempo en América del Sur llevó las cotizaciones al alza. Está demasiado seco en el centro y norte de Brasil y habrá que esperar a la semana próxima para que llegue la lluvia”, indicó Dan Cekander, de DC Analysis, citado en AFP.

En Argentina -gran productor del cereal- las previsiones dan cuenta de que la sequía continuará luego de ligeras lluvias esta semana.

Comercio y productividad

La soya y derivados encabeza las exportaciones del grupo de productos no tradicionales. En participación representa el 12% del total general de las ventas externas.

Con datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), de enero a octubre de este año, las exportaciones de soya y derivados sumaron más de $us 636,7 millones, un 6% menos que en el mismo periodo del año pasado cuando llegó a $us 674,2 millones. Colombia (44%), Perú (39%) y Ecuador (13%) son los principales países de destino de la soya y derivados.

Para el presidente de la Cámara de Pequeños Productores del Oriente (Cappo), Isidoro Barrientos, la mejoría del precio de la soya en el mercado internacional es un incentivo en plena época de siembra. Espera que los valores se mantengan en los niveles actuales hasta la cosecha de 2021.

Si ello ocurre, cree que los pequeños productores sentirán un efecto positivo en sus finanzas y cubrirán las deudas que arrastran desde hace varias campañas.

Para Barrientos otra medida que ayudaría al productor a tomar una decisión para expandir su área de siembra debe venir por el lado del Gobierno que debe garantizar la apertura de las fronteras para la exportación de soya y sus derivados, sin cupos y restricciones. También pide la adopción de biotecnología para mejorar los rendimientos en campo.

En opinión del presidente del Grupo Norte de soyeros Chané-Peta Grande, Eliazer Arellano, la recuperación mundial de precios del ‘grano de oro’ en esta última parte del año representa un oxígeno para la alicaída economía sectorial castigada por la pandemia global del Covid-19. No obstante, advirtió que los rendimientos en campo, debido a la sequía y la intensa ola de calor, se ubican por debajo de las expectativas de los agricultores que sufren descuento por la baja calidad del grano en las industrias.

En ese marco, Arellano clamó a las autoridades de las carteras de Estado involucradas en el área productiva no rezagar más el uso de biotecnología, como una herramienta de avanzada, para generar mayor productividad en campo y hacer frente a la sequía que se convirtió en el peor enemigo de los agricultores. En la misma línea de su par de Cappo, demanda libertad plena para exportar soya y derivados de soya y así generar ingresos frescos para reactivar la economía.

A decir del gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, la noticia de tener un mejor precio por la producción de soya es un incentivo para continuar produciendo y concretar la proyección de siembra de un millón de hectáreas en verano 2020-2021, condicionada por el déficit hídrico en los campos de producción.

Refirió que en el ciclo de verano 2019-2020 se produjeron 2 millones de toneladas de grano de soya y en la campaña de invierno, en proceso de cosecha, se estima una producción de 650.000 toneladas.

Hernández infiere unas 800.000 toneladas para cubrir la demanda interna en subproductos de harina solvente y harina integral. “El saldo es el excedente exportable, con valor agregado -aceite y torta de soya- que puede generar entre $us 800 y 1.000 millones por las exportaciones”, puntualizó.

Considera que se deben impulsar políticas de fomento a las exportaciones sin restricciones de ninguna naturaleza y acceso al uso de semilla genéticamente mejorada para aumentar la producción, generar oferta exportable y así contribuir a la reactivación económica. Anapo pide un ‘Fondo de Reactivación Financiera’ para alivianar las deudas de corto plazo de los productores con los proveedores de insumos agrícolas y maquinarias.

Sector industrial

Para el presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), Jorge Amantegui, si bien el aumento del precio es coyuntural por el recorte de stocks finales y el tiempo seco en América del Sur tendrá un impacto positivo en el ámbito productivo, porque el precio a escala internacional es un incentivo para que los productores siembren pensando en que podrán cubrir sus costos y tener mayores utilidades.

A su criterio, el sector agroindustrial oleaginoso se ha convertido en un pilar del desarrollo económico de Bolivia. Aludió que las exportaciones son un factor esencial para la estabilidad de la economía. “La simple exportación de materia primas afecta la producción industrial, debido a que las industrias soyeras, en la actualidad, operan al 65% de su capacidad porque la producción nacional de grano de soya no cubre la demanda -existe un déficit de casi 2 millones de toneladas de grano-”, mencionó, al señalar que las políticas públicas deben estar orientadas a incrementar la producción nacional de soya para que los productores primarios obtengan mayores ingresos y las industrias operen a su plena capacidad para abastecer el mercado interno e incrementar las exportaciones de subproductos con valor agregado, con los consecuentes beneficios para la economía nacional.

Amantegui cree que las políticas públicas deben impulsar el uso de biotecnología, pero también incentivar y apoyar a los productores.

El presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), Oswaldo Barriga, considera que lamentablemente no se ha podido terminar de habilitar la biotecnología para incrementar la producción y exportación de derivados de soya. “Actualmente la industria tiene un déficit de grano de soya de alrededor de 2 millones de toneladas que de ser producidas podrían ser exportadas generando ingreso de divisas y empleos. Estas son oportunidades de crecimiento perdidas”, puntualizó.

En una entrevista a EL DEBER, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, anunció que reactivarán las empresas públicas que fueron paralizadas y que alentará la exportación de carne a diversos mercados y de energía a Argentina.

Las ventas externas por la hidrovía caen hasta un 50%

A decir del presidente de Cadex Oswaldo Barriga, el 2020 es un año complicado para la logística en Bolivia, además de las limitaciones en los pasos fronterizos y puertos, producto de restricciones por la pandemia.

El sector exportador se vio golpeado por la caída de los niveles de agua en la hidrovía Paraguay-Paraná, cuyo efecto trasciende en las exportaciones que por esta ruta, hasta octubre, cayó de 1,1 millones a 640.000 toneladas, casi el 50%.

Para mejorar la alternativa mencionada anteriormente, Barriga cree que es necesario que la Aduana de Bolivia y otras instituciones, como el Senasag, puedan facilitar el paso de frontera y que hagan las gestiones necesarias para que las autoridades aduaneras y sanitarias de Argentina hagan un trabajo similar y no se vea limitado el número de camiones atendidos por día. “Se requiere a nivel general, la facilitación y simplificación de trámites en otros pasos fronterizos, un mantenimiento adecuado de las diversas carreteras y también que como bolivianos dejemos de lado la cultura del bloqueo, que tanto daño hace al comercio exterior, así como al abastecimiento interno”, reflexionó.

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