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Erick Castro es un joven cruceño de 27 años que está pensando establecer su negocio propio. Dentro del esquema de ese emprendimiento, la tecnología jugará un papel preponderante. Así como Castro, el 31% de los emprendedores bolivianos tiene interés de establecer un negocio relacionado con la tecnología, de acuerdo con un estudio realizado por Herbalife Nutrition y ejecutado por OnePoll.

De igual manera, existen ganas por establecer negocios más tradicionales. Un 28% de las personas consultadas está interesado en emprender en actividades relacionadas a negocios en general.

El sondeo se hizo a más de 25.000 personas (de 18 a 40 años) en 35 países, de los que 250 fueron en Bolivia.

Emprender no es algo sencillo, es un trabajo que precisa de ayuda. Javier Román, cofundador de tuGerente, firma de software administrativo, financiero y contable, explicó que es importante ser conscientes de que un emprendimiento crece porque tiene un gran equipo de trabajo detrás de él, que se desarrolla a la par del crecimiento del negocio.

Para Román, existen dos causas principales para emprender: necesidad y oportunidad, siendo ambas muy válidas y útiles como motivadores para crear emprendimientos. “En una época de crisis o recesión suele haber un mayor porcentaje de emprendimientos surgidos por necesidad, ya que muchos suelen originarse a causa de olas de despidos masivos. Existen grandes empresas que surgieron como emprendimientos por necesidad”, dijo. Por su parte, Juan Pablo Salinas, CEO de Patio Delivery, señaló que las empresas con bases tecnológicas son el futuro y que su valor radica en su tecnología, en su marca y usuarios.

“En otros países se valora mucho eso, porque entienden lo difícil que es construir una marca”, dijo Salinas, quien junto con otros empresarios creó la Asociación de Emprendedores Bolivianos, para lograr condiciones legales para desarrollar proyectos y atraer a los inversionistas.

A decir de Alejandro Faría realizada a más de 25.000 encuestados (de 18 a 40 años) en 35 países, coordinador de Santa Cruz Innova, la agencia de innovación de Cainco, los nuevos emprendedores están incursionando en emprendimientos de base tecnológica porque son negocios escalables que permiten crear productos o servicios que puedan internacionalizarse de manera más rápida, usando tecnologías para abaratar costos y haciendo más eficiente los procesos.

“Han encontrado necesidades, porque de manera tradicional no se dan las mejores soluciones al mercado”, manifestó Farías.

Para Christian Aramayo, director Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad, el deseo por montar una startup evidencia la penetración de la tecnología no solo como un bien de consumo, sino como una aliada fundamental para la generación de ingresos.

En ese contexto, según Aramayo, la confianza juega un papel clave tanto en términos individuales como organizacionales. Y es que, usualmente, la frontera de innovación de una sociedad está definida por los emprendedores y, si hay algo que ha cambiado radicalmente en el mundo de los grandes y pequeños negocios, es la importancia que tiene la tecnología.

En Bolivia, los emprendimientos han encontrado una oportunidad para desarrollar capacidades en áreas de servicios, en las cuales el diseño, desarrollo y producción de nuevos productos o procesos de generación de información son la base de la innovación de esos negocios. Así lo indica René Salomón, director de la Fundación Trabajo Empresa, organización que desarrolla emprendimientos.

Con respecto a las startups, Salomón señaló que son atractivas para emprender porque generan su propia tecnología, ofreciendo productos y servicios a otras compañías cuyo valor agregado es incluir algún contenido tecnológico como ser un sitio web, acceso a redes sociales u otras herramientas que les permitan manejar más ágilmente sus sistemas y monitorear mejor al cliente.

Buscan mayores ingresos

Otro dato relevante es que el 26% de los jóvenes busca aumentar su ingreso por la reducción de la jornada laboral que se dio, para muchos, como consecuencia de la pandemia actual.

Al respecto, Farías señaló que los bolivianos no desisten de emprender porque ven oportunidades para desarrollar negocios que derivan en la creación de fuentes de trabajos.

Por su parte, Aramayo indicó que la pandemia generó las condiciones para que los emprendimientos tengan que reinventarse o, en su defecto, incorporen tecnología. “La razonable limitación de tener que evitar el contacto físico y las aglomeraciones fue un detonador de incentivos para incorporar tecnología, aunque la improvisación estatal añade incertidumbre”, dijo.

A decir de Salomón, la pandemia “impulsó” a emprender por varios factores, entre los más importantes está la relación virtual, restricciones de horarios y movilización. Esto provocó que los emprendedores busquen modos diversos para resolver necesidades. “En los 10 últimos meses hemos visto nacer más aplicaciones para celular, que en toda la historia mediata de la informática”, expresó.

Salomón además destacó que las universidades, las fundaciones, incluso los colegios han volcado sus esfuerzos en apoyar la formación tecnológica. Esto ha inducido a que algunas empresas, y especialmente empresarios, vean con buenos ojos invertir en herramientas que simplifiquen el trabajo y por ende reduzcan sus costos.

En tanto, Román considera que es muy probable que el impulso de un gran número de emprendimientos durante la pandemia esté correlacionado y sea causa de un mayor número de despidos. No obstante, el ‘home office’ también ha generado un cambio de comportamiento que ha permitido que se creen distintas soluciones, varias de ellas adaptadas a la situación en la que se vive en la actualidad, aunque la gran mayoría son emprendimientos tradicionales, los cuales son muy importante para el desarrollo económico.

Acciones estatales

Este año, el Gobierno nacional ha implementado algunas acciones para promover emprendimientos. En enero, entregó créditos al sector industrial. El fideicomiso consiste en un fondo de $us 130 millones, está destinados para capital de operaciones o de inversión de los pequeños, medianos y grandes productores. Luego relanzó el sello ‘Hecho en Bolivia’.


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