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5 de junio de 2023, 4:00 AM
5 de junio de 2023, 4:00 AM

Sara Yoshino Otsuka

La pregunta podría plantearse así: ¿la tecnología transforma la educación o sólo le da forma?

Si usamos las tecnologías como un recurso pedagógico más para motivar a los estudiantes; por ejemplo, con aplicaciones lúdicas; para ayudar a potenciar el razonamiento, la orientación espacial y la coordinación usando software, programas, etc., pero los métodos de enseñanza, de evaluación, de seguimiento y retroalimentación continúan siendo los mismos, las tecnologías sólo están dando forma a la Educación.

Sin embargo; cuando el uso de las tecnologías forma parte de todos los cambios que implica un proceso de transformación educativa, es posible hablar de Transformación.

No basta incluir tecnologías en el proceso formativo para confirmar y afirmar la transformación; se requieren muchos cambios que acompañan a la misma; tales como: metodologías de aprendizaje-enseñanza que permitan al estudiante aprender haciendo con el apoyo de las tecnologías, sistemas evaluativos adaptados a esas metodologías innovadoras, la internacionalización del currículo vinculando a los estudiantes con otras realidades y situaciones mediante las Clases COIL (Colaborative Online International Learning), continua capacitación y actualización docente a través de cursos online, talleres presenciales y/o virtuales, webinar, congresos, etc., para que de esta manera los docentes potencien aquellas competencias necesarias para facilitar, guiar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y autoaprendizaje haciendo uso de las tecnologías, por ejemplo, ChatGPT, estimulando la creatividad, el pensamiento crítico planeando preguntas adecuadas y acertadas, pues se aprende más realizando preguntas que respondiéndolas.

No podemos negar que, en los últimos tiempos el progreso tecnológico ha marcado un antes y un después en la educación trayendo consigo grandes avances en cuanto a acceso remoto y desde cualquier lugar, comunicación en tiempo real y más directa entre docentes, entre estudiantes, entre docente-estudiantes y docentes-padres, mediante chats, redes sociales, plataformas digitales, entre otros. Con el uso de las tecnologías también es posible brindar el apoyo académico de manera personalizada a los estudiantes a través de videoconferencias, chatbox, etc.

No obstante; si por un lado las tecnologías abren las posibilidades de acceso a la educación a mayor cantidad de personas con los beneficios mencionados y más; por otro lado todo ello se ve coartado por el acceso a las tecnologías: señal de internet, equipos adecuados para navegar por las diferentes bondades tecnológicas en Educación sin necesidad de esforzar la visión desde la pantalla de un teléfono celular, habilidades digitales para desenvolverse con fluidez haciendo uso de las tecnologías, las mismas que; sin práctica no se dominan, sin buena señal de internet ni un equipo apropiado la práctica se torna complicada.

Con lo anteriormente expuesto; es menester considerar que la transformación de la educación involucra un abanico o, mejor dicho, una paleta completa de 360 grados de colores que se entremezclan con pertinencia pedagógica para lograr cambios con resultados positivos que traen consigo progreso, desarrollo, cultura e inclusión social. Un proceso largo que requiere inversión de tiempo, recursos y esfuerzos. Un proceso difícil porque debe enfrentar y evitar la discriminación, la exclusión, las brechas, entre otros. Un proceso que tiene y tendrá lluvias y tormentas pero que al final resultará en un arcoíris que ilumina el cielo de colores. Nos falta como país, ¡nos falta¡ pero vamos por un buen camino recogiendo esos matices que necesita el arcoíris de la transformación de la educación en nuestro país.

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