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“Usted sabe, están en campaña”. Así respondió uno de los integrantes del Centro Interno de Derecho de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) a un estudiante que llevaba varios días intentando ubicar a uno de sus docentes, que cambió de número telefónico y no lo informó a las instancias correspondientes, en una gestión académica marcada por la enseñanza virtual.

EL DEBER acompañó la peregrinación de este alumno, que acudió a la Uagrm en cinco oportunidades en busca de alguien que lo ayudara a resolver el problema. En la visita más reciente, en la jefatura de Carrera le pidieron que envíe una carta para informar sobre la situación. Y la vicedecanatura, donde también lo encaminaron, estaba cerrada. Paralelamente, afuera del campus, los funcionarios estaban en campaña para las elecciones de autoridades universitarias, a pesar de que trabajan hasta las 15:00.

Por último, el Centro Interno de Derecho sugirió al estudiante que indague, uno por uno, entre sus compañeros de otras materias hasta conseguir el número telefónico del docente. Solo así lo obtuvo, a través de extraños y por conductos poco formales.

“Es una lástima que las cosas funcionen así”, se quejó el universitario. “Hay que buscárselas porque el único perjudicado es uno”, fue la respuesta a su reclamo.

Otro joven mostró los chats del grupo de WhatsApp de una materia, donde en los primeros días de junio los estudiantes preguntaban al docente cuándo habría clases, pero no hubo respuesta. Sin embargo, días después, el mismo profesor enviaba el audio de campaña de uno de los candidatos a rector.

Una alumna que en mayo pasado contactó a la administradora del grupo de WhatsApp de una de sus materias, en junio seguía solicitando que la agreguen. Cuando la administradora contestó, estaba en plena campaña, como la delataron los megáfonos de fondo.

Otro de los estudiantes, hasta esta primera quincena de junio, no ha logrado que una persona que trabaja en la Vicedecanatura de Derecho, y que administra uno de los muchos grupos de WhatsApp académicos, le responda el teléfono.

Los mismos estudiantes del Centro Interno administran los grupos académicos de varios docentes y, de paso, aprovechan para enviar sus mensajes electorales.

La concentración de Miguel Cadima se llevó a cabo la plaza principal

Alumno que quiere acceder a los datos de la currícula, en físico, se encuentra en las oficinas con fotocopias que no son obsequiadas, pero que de igual modo tienen la foto y el nombre de uno de los muchos candidatos.

El representante de la Federación Universitaria de Profesores (FUP), Rogelio Espinoza, aseguró que “los docentes están pasando clases, casi normalmente, salvo mínimas excepciones”, por retrasos en las programaciones.

Por lo menos a la FUP, aseguró, no ha llegado una denuncia oficial, aunque admitió que existen “reclamos aislados, que no reflejan una cuestión general o administrativa de impedimento”. Argumentó que hay profesores afectados con el Covid-19, que varios de ellos guardan reposo y otros están en la clínica.

Sobre las ausencias, dijo que según la reglamentación son seis faltas continuas las que se requieren para que el docente sea pasible a un proceso. “En realidad si son faltas sin justificación, a partir de la sexta se inicia un sumario”, informó.

Christian Luque, delegado del Ilustre Consejo Universitario (ICU), reconoció que las clases son “como siempre ha venido funcionando la universidad. Dijo que si los profesores faltan a las clases presenciales, peor en las virtuales.

Según él, en algunos casos ha mejorado la calidad académica, y en otros ha empeorado. Al tener un 80% de docentes mayores de 45 años muchos encuentran obstáculos en la tecnología, “pero cada vez son más los que están aprendiendo y actualizándose”, agregó.

Confirmó que la educación no es la misma de antes, que falta mucha pedagogía en el aula presencial, pero mucho más en la virtual. Mencionó el caso de las ingenierías como los más críticos en la Uagrm.

“Es muy difícil entender los gráficos de las materias que son más técnicas. Vemos química, electromecánica, mecánica industrial y civil; es complejo”, confesó. Reconoció que existen mejorías con respecto al año pasado, y que el esfuerzo merece ser valorado.

Germán Cardona, docente de Derecho y candidato a rector, ilustró la realidad desde su situación particular. Dijo que hay profesores que tienen carga completa, pero que les ponen una o dos materias más para trabajar, y que es un esfuerzo adicional que no se paga.

Cardona tiene 240 horas trabajadas en seis grupos, dice que le pagaban por 103 horas, y que recién le aumentaron 32. “Ni la mitad de mi trabajo, y eso que me he esforzado por tener los grados académicos más altos”, compartió.

Según él, en caso de ganar las elecciones, el primer día de su posesión emitirá una resolución rectoral para eliminar la carga horaria cero y que los profesores reciban lo que merecen. “Soy víctima de la explotación laboral, y casi 48% de los docentes están siendo explotados”, argumentó.

Blanca Saldaña, candidata a rectora, con sus seguidores

Las aglomeraciones

Surgen las contradicciones cuando las aulas de las carreras están vacías debido a la pandemia, ya que desde el año pasado se optó por la modalidad a distancia, pero en estos meses, por las campañas electorales internas, hay desfile de estudiantes amontonados, tal como evidenció EL DEBER en el campus, en zonas aledañas y, además, en la plaza 24 de Septiembre.

“Guarden distancia”, “usen barbijo”, dicen candidatos y seguidores, mientras están hombro con hombro, sin que las autoridades sanitarias emitan comentario al respecto. Algo similar a lo sucedido en las elecciones subnacionales de marzo pasado.

Sobre este punto, Rogelio Espinoza reconoció que como FUP han tenido denuncias, y que además son evidentes las concentraciones en las visitas de los candidatos, especialmente a las provincias, y en la ciudad, en las casas de campaña, donde hay aglomeraciones.

Dijo que hay mayor participación de estudiantes que de los mismos docentes, y que las aglomeraciones son un riesgo adicional y un tema muy delicado.

Según Espinoza, desde la FUP, y debido a la creciente ola de contagios que afectó a la comunidad de profesores con 40 fallecimientos, se pidió a la Corte Electoral Universitaria (CEU) que elabore una reglamentación rígida para impedir las concentraciones masivas, al menos por un mes, por dos razones.

La primera causa, la crisis sanitaria actual; la segunda, según Espinoza, es que la CEU ha quedado acéfala en una de las vocalías del sector docente. Dice que con ese vacío no se ejerce el cogobierno, estudiantes/profesores, lo que derivaría en impugnaciones futuras a las determinaciones que adopte hoy la Corte Electoral Universitaria.

Apego al cargo

A pesar de que el Estatuto Universitario lo prohíbe, en la Uagrm fueron abiertas las puertas a la reelección de autoridades internas. Entre los favorecidos para gobernar en otro periodo figuran actuales decanos y jefes de carrera.

Se determinaron procedentes dos amparos constitucionales presentados por un grupo de actuales decanos y jefes de carrera de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

Desde la Corte explicaron que la decisión, al no ser retroactiva, igual beneficiaría al actual rector Saúl Rosas para postular al mismo cargo. Una posibilidad que generó tensión en los últimos meses. Aunque el viernes 11 de junio registró su candidatura al Vicerrectorado, Rosas no asistió al acto.

La presidenta de la CEU, María Goretty, confirmó que las Salas Constitucionales primera y cuarta los notificaron para dejar sin efecto el artículo 2 de la convocatoria a las elecciones, que prohíbe la reelección consecutiva de autoridades universitarias.

Los amparos constitucionales fueron presentados por un grupo de decanos y jefes de carrera: Juanita Borja (Ciencias Económicas), Pablo Manrique (Veterinaria), Reinerio Vargas; Gonzalo Rojas (quien finalmente se presentó como candidato a rector); Kenjiro Sakaguchi (vicedecano), Eidy Schmitter; Francisco Méndez; Jhonny Castro, Adolfo Quiroz y Alfonso Coca.

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