Edición Impresa

La verdad “verdadera”

Pablo Mendieta 13/5/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

¿Está seguro de que aquello que conoce o cree es verdad? ¿En qué medida sus posiciones son correctas? ¿Será que lo que usted cree o afirma es “real”?

Planteo estas preguntas porque el pasado 10 de mayo se celebró el Día del Periodista. Según la Real Academia de la Lengua, el periodismo es la “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico.”

Transcribo esta definición porque quiero que reflexionemos si las informaciones producidas y consumidas corresponden a la verdad de forma imparcial o más bien son interpretaciones subjetivas según el marco particular de cada persona.

Hago esta pregunta de la manera más sincera y con la familiaridad de haber estado inmerso en la familia periodística desde mi niñez. Mi padre, Wilson Mendieta, fue periodista. Fundó junto a otras personas y dirigió una radio (Kollasuyo) y un periódico (El Siglo) en Potosí, antes de dedicarse a su pasión: la historia.

Crecí en medio de linotipos (máquinas que utilizaban estaño para componer las noticias), teletipos (impresoras en “tiempo real” de noticias del exterior) y de imprentas offset (unas impresoras de alta velocidad para periódicos).

Conocí a varios periodistas de diversos medios: radiofónico, escrito, televisivo, etc. Aprendí de sus aspiraciones como también de sus temores. Soy testigo de las largas jornadas, que podían terminar a partir de las 10pm después de cerrar la edición diaria. En síntesis, respeto y admiro a los periodistas por esa experiencia.

Los desafíos del periodismo son crecientes. La disponibilidad de medios digitales que informan en tiempo real ha ampliado la oferta de servicios de información y ha implicado mayor competencia al gremio.

La dificultad es que, en un contexto como el señalado, en lugar de información se demanda y ofrecen “titulares”. Las noticias son tales siempre y cuando impliquen mayor “rating” o más visitas a los sitios que los publican.

La abundancia de fuentes de información ha generado, paradójicamente, más desinformación. Hay grupos que creen que la tierra es plana, otros que existe una gran confabulación de líderes mundiales, algunos que las vacunas son perjudiciales, etc.

Y varias de estas ideas surgieron de informaciones falsas. O, como lo muestra el documental “Nada es privado”, estamos orientados a creer lo que nos quieren hacer creer.

Como alguien que defiende la ciencia y el conocimiento, considero que la verdad es fundamental. La falta de ella ha generado desde disensos familiares hasta confrontamientos entre países.

Incluso en el ámbito teológico o de las creencias la verdad es preciada. Solo como referencia, mis raíces cristianas en el Colegio Católico Franciscano de Potosí; o mis convicciones evangélicas desde 1998 hasta mi actual pertenencia a la Iglesia Cristo Rey en Santa Cruz, marcaron el amor por la Biblia.

Y una de las ramas que más me gusta es la hermenéutica o interpretar correctamente los textos sagrados. Esto pasa por la exégesis que es hacer el ejercicio de comprender qué quiso decir realmente el autor cuando escribió un texto.

Lo propio pasa en mi profesión. Los economistas estamos conscientes de que la desinformación es costosa. La rama denominada “economía conductual” tiene al menos tres premios Nobel que consideran las historias, verdaderas o falsas, como cruciales para las decisiones económicas.

De hecho, el nobel Daniel Kahneman acaba de publicar el libro Ruido, en coautoría con el profesor de Harvard Cass Sunstein y el académico parisino Olivier Sibony. El resumen del libro es que “donde hay juicio humano, hay ruido”. Por eso se explica que jueces, médicos, detectives y otros más lleguen a distintas conclusiones con similar información.

Espero que formadores y consumidores de opinión pública busquemos y obtengamos más la verdad “verdadera” en este mundo “mundial” basados en hechos, más que en conjeturas.

Con razón, el texto bíblico (en otro contexto) señala “la verdad los hará libres”.



Comentarios