Opinión

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Las acciones imperdonables

6 de enero de 2020, 3:00 AM
6 de enero de 2020, 3:00 AM

Aun cuando Bolivia tuvo significativos avances en la lucha contra la pobreza, no se puede desconocer que es uno de los países más pobres del continente. Pretender otra cosa raya en la ignorancia o en el descaro mayúsculo. Por eso, es imperdonable que los cuantiosos recursos económicos que ingresaron al país en tiempo de bonanza hubieran sido despilfarrados, no solo en corrupción, sino también en compras desaprovechadas, dejando que millonarios bienes queden en desuso o que se tengan que desechar.

Ejemplos hay muchos. Comencemos por el más doloroso. El ministro de Salud dio a conocer el hallazgo de 50 toneladas de medicamentos ya expirados, que nunca llegaron a los pacientes urgidos de ellos, por negligencia de las autoridades. Aparte del millonario daño económico al Estado, este hecho revela absoluta falta de humanidad de los responsables. La última ministra del área, profesional de medicina, se dedicó a hacer política y no a resolver los problemas sanitarios de Bolivia. Para nadie es desconocido que hay pacientes que mueren porque sus bolsillos no cuentan con dinero para comprar los remedios que les recetan.

En el Ministerio de Obras Públicas se cuenta que el gobierno de Evo Morales gastó cinco veces más en carreteras (algunas de ellas con mala calidad de construcción) que en salud. Que se erogaron 22 millones de bolivianos para la compra de miles de televisores destinados a captar la señal del satélite Túpac Katari en las zonas rurales, los cuales terminaron en un depósito de las oficinas de esta cartera. Que el mentado satélite no tiene vendida ni la mitad de su capacidad. Que el expresidente Evo Morales, no contento con un museo que le rinde culto, un palacio de 28 pisos, un avión costoso y otros lujos adicionales, hubiera autorizado el gasto de casi 6 millones de bolivianos adicionales para construir una suite y otras dependencias para cuando llegue a Santa Cruz de la Sierra y se le ocurra tener reuniones y quién sabe qué más en la terminal aérea de Viru Viru.

En el Ministerio de la Presidencia señalan que hay obras del programa Evo cumple, Bolivia cambia que no existen, que no se ejecutaron a pesar de que el dinero ya había sido desembolsado. Y así van saliendo los datos de esta acción imperdonable del pasado gobierno.

En contraste, según cifras oficiales dadas por el Ministerio de Economía el año pasado, hay 36 de cada 100 bolivianos que viven en situación de pobreza (que no tienen los ingresos suficientes para atender necesidades básicas) y que el 15,2% de los habitantes vive en condiciones de pobreza extrema (que no pueden ni siquiera cubrir las necesidades alimenticias diarias). Si bien es cierto que durante la bonanza económica hubo un millón de personas que pasó a la clase media, también es real que la fragilidad de la economía puede hacer que haya un retroceso.

El Cedla presentó otro estudio que habla de la pobreza multidimensional y señala que el 61% de los bolivianos vive en esta condición porque no accede a empleos de calidad (más del 60% es informal), ni a la salud ni a la educación en condiciones adecuadas.

En esas condiciones, haber despilfarrado los ingresos como se lo hizo es un crimen imperdonable que debe conocerse y castigarse. Pasó el Gobierno del MAS y la pobreza permanece, porque los discursos no resuelven la calidad de vida.

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