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Las estrategias políticas no son golpe de Estado

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7 de julio de 2020, 3:00 AM
7 de julio de 2020, 3:00 AM

Ronald Valera - Filósofo

Los seres humanos como animales políticos realizan acciones en función del objetivo que se persigue en la política, entendida como servicio al bien común de toda una sociedad, nación o Estado; por ello, en el transcurso de la historia han existido todo tipo de gobiernos y gobernantes, la mayoría quieren obtener el poder para poner en práctica sus ideales. 

En las últimas décadas, los gobiernos latinoamericanos han caído por acciones militares que se denominaron golpe de Estado, donde un grupo de militares se alzaban contra el gobierno de turno. En esta oportunidad no entrare en detalle sobre los golpes de Estado y sus tipos; me quiero referir a la necedad de algunos gobiernos y sus voceros de llamar a toda estrategia política como golpe de Estado, ejemplo de ello México, España, Argentina y Bolivia.

Sobre Bolivia la situación es compleja porque aún se reflexiona si la renuncia de Evo Morales fue producto de un golpe de Estado o no, los especialista en el tema no se ponen de acuerdo, ahora el actual gobierno de transición por medio de su portavoz el ministro Murillo, desde hace unas semanas asoma la idea que se está gestando un golpe de Estado, resaltando que lo hace por la impotencia del gobierno de turno de no saber pactar con las distintas fuerzas políticas (aunque no le gusten al ministro esas fuerzas existen y todavía tienen muchos partidarios en la ciudadanía), no tener el control de todos los poderes del Estado; por ello, las acciones estratégicas que han realizado el MAS como partido mayoritario en la Asamblea Legislativa son legales y legítimas. A lo mejor carecen de respaldo ético-moral, pero están dentro del marco de la Constitución aunque muchos expresen que la actual Constitución fue diseñada al gusto de este partido, por lo tanto, en Bolivia no se está gestando ningún golpe de Estado.

Partiendo de lo antes expuesto, entonces queda reflexionar cómo desde la sociedad civil podemos contribuir para que los poderes del Estado sirvan a la sociedad en su conjunto y no a un partido en particular, una primera acción es elegir a diputados y asambleístas de diversas corrientes políticas para que exista una diversidad en el Poder Legislativo y, al mismo tiempo, por medio de la presión ciudadana exigir a los gobernantes que realicen su labor como servidores públicos. Algunos dirán que es muy idealista lo que propongo pero recuerden que en octubre del 2019 lo que se creía imposible se hizo posible gracias a la fuerza de la sociedad civil.

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