11 de diciembre de 2020, 5:00 AM
11 de diciembre de 2020, 5:00 AM


El agro lo agradece, porque de ellas depende una buena siembra, una buena cosecha, y también contribuyen a la alimentación del ganado vacuno, pero en Santa Cruz de la Sierra las lluvias en exceso traen problemas anuales en barrios alejados del centro, causan pérdidas económicas y dolor en las familias.

El comportamiento climático desde mitad de año sigue una ruta de crisis en el departamento: en agosto comienzan los incendios, se prolongan hasta octubre, cuando comienzan a aparecer las primeras lluvias, y desde noviembre o diciembre vienen las lluvias, que si bien apagan el fuego en el campo, traen inundaciones a la ciudad.

En temporada de lluvias, muchas viviendas quedan inundadas en los barrios y los vecinos ven deteriorarse sus escasos bienes porque el agua entra a sus casas y hasta ahora no se resuelve ese problema de todos los años.

Las tareas rutinarias de la temporada consisten en la limpieza de los canales, pero de todas maneras la ciudad vuelve a inundarse y el drama no termina en la tragedia familiar de quienes ven perderse las pocas pertenencias del hogar, sino que continúa con una larga secuela.

En ese sentido, muchos barrios permanecen con el agua acumulada por mucho tiempo incluso después que pasa la lluvia; esas aguas anegadas se convierten en gigantes criaderos de mosquitos, y en ellos se desarrollan las larvas que después arrastran a los vecinos al dengue y otras enfermedades tropicales.

Con niños y adultos enfermos, las familias ven reducidas sus posibilidades laborales y allí comienza a repetirse el círculo vicioso de la pobreza.

Algunas zonas de la ciudad tienen la suerte de encontrarse en topografías relativamente elevadas, pero hay otras que quedan por debajo del nivel de las primeras, y allí es donde el agua hace estragos cuando llegan lluvias más o menos intensas.

Una de esas varias zonas expuestas a la tragedia es el barrio El Quior, donde un canal de drenaje inconcluso provoca el estancamiento del agua. Allí hay más de 30 viviendas afectadas y los vecinos reclaman a la Alcaldía que concluya las obras al menos para que el daño sea menor.

Según los responsables de las oficinas meteorológicas del país, se prevé que las lluvias serán considerables en los próximos meses en todo el país, y particularmente en Santa Cruz.

¿Cómo salir de ese drama anual que ataca a las poblaciones más empobrecidas de la ciudad? Precisamente por estos días ha comenzado la campaña electoral con miras a las elecciones de gobernadores y alcaldes del 8 de marzo del próximo año, y es usual en el discurso proselitista las ofertas para resolver las dificultades de los vecinos. ¿Qué tal si uno de los compromisos de todos los candidatos a ocupar la Alcaldía de Santa Cruz se destina a atender a esos barrios menos favorecidos por la geografía de la ciudad, de tal manera que trabajen por ellos para que no sufran todos los finales y comienzos de cada año cuando llega la temporada de lluvias?

¿No son precisamente esas zonas populosas donde se concentra gran cantidad del electorado donde los candidatos ponen más atención por el número de votantes? Estaría bien que no solo los miren con intenciones proselitistas para captar esas votaciones, sino también devolverles la atención erradicando de sus vidas el doloroso drama anual de ver sus modestas viviendas invadidas por el agua.

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