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31 de agosto de 2022, 4:00 AM
31 de agosto de 2022, 4:00 AM

Por José Antonio de Chazal P., abogado y docente

Entre los temas en agenda de la actual gestión municipal, se proyecta sustituir las losetas del centro, por otro tipo de pavimento, bajo argumentos de toda clase, a fin de intentar justificar un gasto (no es inversión) que podría llegar a ser un desastre y terminar de destruir lo que otrora fuera un hermoso e identitario centro de la ciudad. Ningún ciudadano querendón de esta bendita tierra camba, quisiera tener otro absurdo configurado como una especie de segundo BTR.

El presente artículo no tiene otra intención que abrir el espacio del análisis, y puntualizar los aspectos históricos, técnicos y de identidad regional que se concentran y se representan en el pavimento con losetas.

El matutino El Mundo, en el Suplemento Mundo Empresario del domingo 1° de mayo de 1988, bajo el título de Las Losetas en Santa Cruz de la Sierra, expresa una síntesis histórica que permite ubicarse en el tiempo y en el espacio, con una descripción magistral desde el punto periodístico.

Dicha publicación, dirigida por un selecto grupo de periodistas, señala textualmente: “Uno de los principales gestores e impulsores del enlosetado en la ciudad de Santa Cruz, el ingeniero Rolando de Chazal, quien fuera vicepresidente del Comité de Obras Públicas, hizo una breve rememoración de los tiempos difíciles que vivió la población cruceña, en la época de los años 1957 hasta 1966, año en que se empezó a trabajar intensivamente en el proyecto de pavimentación de la ciudad… Para concretar esta obra se tuvo que implementar en Santa Cruz una fábrica de losetas. El Ing. De Chazal viajó a Brasil para gestionar la patente de la empresa brasileña “Blokret”. El costo de instalación alcanzó a una suma estimada de 14.000 dólares y la compra de la patente 30.000 dólares. Se calculó que un metro cuadrado de loseta tendría un costo de 4,55 dólares, y se garantizaba una vida útil de 25 años.” (* al presente se ha confirmado una vida útil de la loseta de más de 50 años, como es el caso de la calle René Moreno que fue pavimentada en 1967, y, pese a que no se le hizo mantenimiento alguno por los gobiernos municipales que se sucedieron, sigue mostrando su sello de calidad constructiva).

Continúa la historia: “El 27 de agosto de 1966 llegó a Santa Cruz todo lo necesario para instalar la fábrica de losetas, y se determinó que funcione en la zona de El Pari, con una producción de 4.200 losetas/día. El primero de septiembre, la fábrica empezó a funcionar, y el 15 del mismo mes, el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Dr. Melchor Pinto, tuvo el honor de colocar la primera loseta en la esquina del Club Social, sobre la calle Libertad…. Un objetivo inicial de cubrir un total de 93.473 metros cuadrados fue el planteado por las autoridades de ese entonces. Y luego de un año de haberse iniciado la ejecución del proyecto, se logró cubrir un área total de 117.000 metros cuadrados. Una parte estuvo a cargo del Comité de Obras Públicas y el resto lo compartieron la CBF y la empresa Bartos.”

“A fines de 1966, ya la vida cotidiana era diferente para los habitantes de Santa Cruz. Pasear por las calles de la plaza principal constituía un agrado. El 24 de septiembre de 1967, el presidente de la República, general René Barrientos, en compañía del presidente del Comité de Obras Públicas, Ing. Dante Pavisic, inauguraban las obras de pavimentación de Santa Cruz… El proyecto de pavimentación se transformó en un programa concreto y se fue ampliando, hasta que en 1979 se completó el enlosetado de las calles del casco viejo y las comprendidas entre el primero y segundo anillo, abarcando un área de 950 hectáreas.”

Esta lucha tenaz de promotores del desarrollo cruceño, no pasó desapercibida y traspasó las fronteras del país. En la Revista Ercilla, de Chile, N° 1.787 del 23 septiembre de 1969, el periodista Hernan Millas publicó un hermoso y significativo artículo titulado “El surgimiento del desarrollo del Oriente Boliviano”. El amanecer de Santa Cruz, a través del cual el periodista chileno - luego de una breve historiación de la realidad cruceña en la década del 50-, se refiere en un acápite a las “calles con mosaico o loseta.” El periodista afirmaba que “el pavimento de las calles de Santa Cruz de la Sierra llama la atención. Ni asfalto ni cemento. Son mosaicos de hormigón (losetas) que le confieren un aspecto peculiar. El ingeniero Rolando de Chazal explica sus ventajas: Como Santa Cruz es una ciudad en constante crecimiento, habría que romper el pavimento con frecuencia para ampliar las redes de agua, alcantarillado, electricidad, gas y teléfonos. Con los losetas se evita eso. Si se precisa realizar una excavación, basta con retirar los mosaicos de cemento (losetas) y luego volver a colocarlos… una solución por demás de inteligente, innovadora, creativa y modelo de desarrollo”.

Al presente, año 2022, está muy lejos la comprensión real de lo que representa la mística del desarrollo regional, su importancia geopolítica, los espacios vitales (ocupados por avasallamientos), y sobre todo la historia y la identidad cruceña, considerada como el conjunto de rasgos propios de una colectividad que los caracterizan frente a los demás, lo que era motivo de respeto y admiración de todos quienes llegaban o tenían noticias de esta sagrada tierra.

La vorágine de los cambios, ha impactado también en el espíritu de muchos cruceños, permeando sus ideales con el pragmatismo y el ánimo de buscar ya no el ideal colectivo, sino el interés de sus propios y particulares anhelos, lo que genera una contradicción dialéctica entre sí y frente a culturas y gentes venidas de otros lares.

El centro de la ciudad, está devenido a menos, hay una desidia de las administraciones municipales desde hace muchos años, que tiende poco menos que a destruir un espacio urbano que antes era motivo de orgullo y hoy se muestra abandonado, sucio, peligroso, sin atención, sin seguridad ciudadana, sin mantenimiento, con un descuido vergonzante y casi delincuencial. En el caso que nos ocupa, de manera categórica y desde el punto de vista técnico cabe afirmar: No se necesita pavimentar encima o sustituyendo el actual por otro, así sea rígido o flexible, lo que corresponde es realizar una acción permanente y profesional de mantenimiento al enlosetado.

Las finanzas del municipio provenientes de nuestros impuestos, en esa línea lo agradecerán, al igual que todos los ciudadanos y contribuyentes que esperan una administración municipal al servicio de la ciudad y de su gente, y no sometida a intereses económicos de grupos políticos ni asociacionales.

Santa Cruz, sus próceres, su historia, sus luchas, su identidad, merecen que la gestión municipal y la institucionalidad gremial, empresarial, cívica, se ocupen también de la ciudad y principalmente del centro histórico. Si ayer fue la lucha por las regalías para tener servicios básicos para los ciudadanos, hoy debería ser la lucha por ciudades amigables, que brinden calidad de vida a los ciudadanos nacidos aquí y a aquellos venidos de otros ámbitos y zonas geográficas, por derecho humano y por razón lógica e inteligencia social.

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