El Deber logo
1 de enero de 2023, 4:00 AM
1 de enero de 2023, 4:00 AM


La violenta detención de Luis Fernando Camacho, ha reactualizado la figura de terrorismo y la necesidad de su encuadramiento jurídico-penal. Esta compleja figura consiste en la realización de determinadas conductas que en sí ya son delictivas, pero que adquieren el status de delitos de terrorismo por la especial forma de comisión de los delitos comunes y por la finalidad que se persigue con su ejecución.

Con esta figura penal se busca intimidar o mantener en estado de alarma o pánico colectivo a la población o a un sector de ella; obligar a un gobierno nacional, extranjero u organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; y subvertir el orden constitucional (Llobet Angeli, Mariona, Delitos contra la tranquilidad pública, en AAVV Código Penal Boliviano, cuestiones fundamentales, 2019).

En general, la normativa penal boliviana (art. 133) exigía que estén presentes en el comportamiento del imputado, tres elementos indispensables: 1) Formar parte y actuar al servicio de una organización armada; 2) Que la organización armada esté destinada a cometer delitos contra la seguridad común, la vida, la integridad corporal, la libertad de locomoción o la propiedad; y 3) Que tenga por finalidad, subvertir el orden constitucional o mantener en estado de zozobra, alarma o pánico colectivo a la población.

El Código Penal no ofrece una definición de terrorismo, sino algunos rasgos comunes que pueden resumirse en dos requisitos fundamentales: a) El objetivo, que consiste en la existencia de una “organización armada” que se dedique a cometer delitos comunes; y, b) El subjetivo o teleológico, que consiste en subvertir el orden constitucional o mantener en estado de zozobra, alarma o pánico colectivo a la población.

El terrorismo debe generar “terror”. Para el TC español (STC 199/1987 de 16 de diciembre), los grupos terroristas son aquellos que “por el uso de armamento que poseen o por la clase de delitos que cometen, causen inseguridad a la población, con tal intensidad, que pueda considerarse que se impide el normal ejercicio de los derechos fundamentales propios de la ordinaria y habitual convivencia ciudadana, lo que constituye uno de los presupuestos del orden político y de la paz social.

A la luz de estos fundamentos jurídico-penales ¿qué organización armada conformaba Luis Fernando Camacho? El terrorismo es un delito fundamentalmente doloso y, por tanto, resulta imprescindible que el imputado haya tenido la conciencia de que formaba parte de una organización armada, y tenía que valerse de los delitos contra la seguridad común para sembrar el terror y que además todo este comportamiento delictivo haya tenido la finalidad de subvertir el orden constitucional.

El terrorismo, que es una modalidad de criminalidad organizada, se encarga no solo de generar “violencia” sino también de subvertir el orden constitucional, esto es, cambiar el orden legalmente establecido como, por ejemplo, un gobierno democrático por un gobierno dictatorial, o a la inversa, etc., elementos subjetivos fundamentales para poder incriminar a alguien por el delito de terrorismo.

En la configuración del delito de terrorismo, deben concurrir en consecuencia, tres elementos fundamentales: respecto a la autoría, ha de ser cometido por personas integrantes de una “organización armada”; los medios empleados o instrumentación vienen a ser la “comisión de delitos contra la seguridad común, la vida, la integridad corporal, la libertad de locomoción o la propiedad”; y la finalidad perseguida que consiste en “subvertir el orden constitucional o mantener en estado de zozobra, alarma o pánico colectivo a la población o a un sector de ella”.

Lo evidente es que nadie en su sano juicio puede sustentar que el comportamiento de Luis Fernando Camacho, cuando lideró las protestas sociales de 2019 con una Biblia en la mano, haya puesto en peligro la seguridad común con la finalidad de subvertir el orden constitucional o mantener en estado de zozobra, alarma o pánico colectivo a la población o a un sector de ella.
Tampoco formaba parte de una organización armada, para promover enfrentamientos armados con fuerzas regulares o de seguridad pública, o para cometer atentados contra la seguridad de las personas, la integridad territorial o la soberanía del Estado, como exige la normativa jurídico-penal.

Tags