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Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia están en su nivel más bajo. Según el último dato disponible del Banco Central de Bolivia (BCB) alcanzaron su cifra más baja (de los últimos 12 meses): $us 5.276 millones en diciembre de 2020.

De ese total, $us 2.613 millones están en oro y los restantes 2.386 millones están en dólares. Esta última cantidad cubre el equivalente a un poco más cuatro meses de las importaciones nacionales (que entre enero y noviembre de 2020 suman $us 6.241 millones).

Está situación preocupa a los expertos, puesto que las RIN son una garantía en última instancia del mantenimiento del tipo de cambio fijo y del suministro de dólares al sistema financiero por la demanda de importaciones. Así lo indicó José Antonio Alberti, expresidente Colegio de Economistas de Santa Cruz.

A decir de Alberti, urgen medidas para atraer más dólares al país. Para lograr ese cometido, se pueden aplicar tres grandes políticas. La primera es promover la Inversión Extranjera Directa (IED). La segunda es incentivar las exportaciones, particularmente las no tradicionales por su dinámica y la oportunidad de precios internacionales favorables. La tercera es contraer más deuda externa.

“Lo preocupante es que ninguna de las anteriores se las está gestionando de manera rápida y adecuada. La visión optimista es determinante en las decisiones de los agentes económicos para salir de la crisis, pero la visión realista señala que el presente o futuro se construye en el día a día del pasado y de las decisiones que se decretaron”, dijo Alberti.

Por su parte, Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, señala cuatro acciones para aumentar el nivel de las RIN: fomentar las exportaciones de bienes y servicios, el ingreso de capitales desde el extranjero, la contratación de deuda en dólares u obtener donaciones.

Según Rodríguez, en la situación actual lo más recomendable sería promocionar agresivamente las ventas externas de sectores que tienen una rápida reacción como los agropecuario, agroindustrial y forestal.

Rodríguez además explicó que las RIN reflejan el estado de competitividad de un país frente a otros. Además, su nivel tiene relación con el tipo de cambio. “Cuando el tipo de cambio se mantiene apreciado durante mucho tiempo o la moneda nacional está sobrevalorada la consecuencia natural es la perdida de reservas, ya que facilita las importaciones y dificulta las exportaciones”, señaló.

En tanto, Christian Aramayo, coordinador del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad (Cedhe), señaló que el flujo de exportaciones-importaciones incide directamente en las cuentas que componen el PIB (Producto Interno Bruto), por lo que es prudente que los actores locales, habiendo ellos identificado en qué productos son más competitivos, tengan mejores condiciones para producir y exportar.

En tal sentido, Aramayo remarcó que se tiene que continuar con medidas de alivios tributarios, simplificación de trámites, incorporación de tecnología, mayor flexibilización laboral y liberación de exportaciones para que los exportadores, particularmente los sectores productivos (por su mayor impacto en el empleo), puedan adaptarse a las nuevas condiciones que impone la crisis e, inclusive, tengan oportunidades de crecimiento.

“Es importante que los tomadores de decisión no improvisen ni pierdan la calma; las empresas necesitan toda la certidumbre posible”, precisó Aramayo.

Para revertir el comportamiento de las RIN, especialmente la caída de los dólares, Pablo Mendieta, subgerente del Centro Boliviano de Estudios Económicos de la Cainco, sugiere impulsar la exportación en el ámbito comercial y restaurar la confianza en la estabilidad económica en el plano financiero.

EL DEBER se contactó con el Ministerio de Economía para consultarle sobre qué acciones implementaría para revertir la caída dela RIN, pero respondieron que es un tema del BCB. No obstante, a pesar del requerimiento, esta institución no respondió hasta el cierre de edición.


Acciones insuficientes

Según Alberti, el país atraviesa por una recesión económica muy cruda, pues no existe un plan integral de reactivación económica donde los tres niveles de Gobierno sean los promotores, el sector privado el protagonista y la academia dé los sustentos técnicos teóricos. Además, se carece de una estrategia para afrontar la recesión ya que las políticas públicas desde el Gobierno central y los gobiernos subnacionales implementadas hasta el momento son aisladas y no atacan a la raíz del problema, simplemente han sido una “aspirina”.

Por su parte, Aramayo señaló que lamentablemente el país sufrió de dosis adicionales de incertidumbre porque coincidieron la crisis política y la crisis económica derivada de la desaceleración de la economía desde hace poco más de un lustro. Las señales no son optimistas en cuanto a algunas barreras institucionales como las cuotas de exportación.

“Al final, se trata de cómo los países se logran adaptar a nuevas condiciones de mercado. La realidad es dinámica y la diferencia cualitativa se verá en la eficiencia adaptativa, esto aplica tanto a los países como a las organizaciones”, sostuvo Aramayo.

Aunque el saldo comercial fue cercano al equilibrio entre exportaciones e importaciones a lo largo de 2020, principalmente por la pandemia y sus consecuencias, subrayó Mendieta, la caída de las RIN se observó a partir de octubre motivada por salidas de capital financiero, según Bloomberg.

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