29 de noviembre de 2022, 4:00 AM
29 de noviembre de 2022, 4:00 AM

El paro cívico cruceño de 36 días va inclinado claramente a favor de la ciudadanía y envía un fuerte cuestionamiento al Gobierno sobre el manejo de conflictos. De lejos Santa Cruz ingresa al eje político de Bolivia, ya lo es económicamente, y de realizarse el Censo el 2024, gravitará en todos los ámbitos. Enumero algunas lecciones que el paro cívico ha visibilizado. 

El país ha conocido la importancia del censo, no como una actividad a realizarse cada 10 años, sino como un instrumento del cual se desprenden políticas públicas, que permite distribuir recursos y escaños, entre otros, trabajo que debía realizarlo el INE pero que prefirió bajar la cabeza ante el Ejecutivo. 

De ahora en adelante, un censo pasará por la lupa de los bolivianos. El país se dio cuenta que hay una masiva migración hacia Santa Cruz, quien se ha convertido en el receptor neto de población del país, esto por las oportunidades económicas que otorga a los migrantes y cuya fuerza social reside en este sector. Para nadie es extraño que Santa Cruz ofrece condiciones para la inversión en diferentes áreas, incluida la posibilidad de tener una vivienda y la generación de empleo. 

Durante este conflicto, Santa Cruz, y casi de manera espontánea, congregó al Cabildo más grande de toda su historia, dejando como resultado una población cruceña más cohesionada que antes. De esta amalgama social, salen perdiendo el alcalde Jhonny Fernández cuya imagen está deteriorada. 

Otro de los afectados es el alcalde Manfred Reyes Villa, que iba creciendo en popularidad a nivel nacional como candidato de la oposición, ahora no tendría apoyo de Santa Cruz porque primó más sus intereses personales antes que su liderazgo por el país y la democracia. El conflicto también ha visto emerger líderes nuevos, como el rector de la Uagrm, Vicente Cuéllar, por su capacidad negociadora. 

El conflicto ha puesto en alerta a todos los bolivianos sobre el padrón electoral, y está en agenda el uso de los resultados del censo para las elecciones del 2025. De no hacerlo, el Gobierno conoce la capacidad de respuesta de Santa Cruz. 

El Estado Plurinacional mostró signos de decadencia. Policías sembrando pruebas, suspensión de exportaciones solo para afectar económicamente, apoyar un cerco para impedir el paso de alimentos y combustibles, Alcaldía apoyando a fuerzas policiales, funcionarios públicos acarreados participando en protestas contra el paro, autoridades subnacionales serviles al poder central, medios gubernamentales distorsionando la información, autoatentados, autoridades electorales con actitudes pendulares, entre otros.

Finalmente, el proyecto actual de país está deteriorado, genera ciudadanos de segunda y es necesario un pacto social y fiscal de manera urgente. Necesitamos un nuevo proyecto de país, donde todos seamos considerados iguales ante la ley, un sistema judicial y una policía que protejan a ciudadanos antes que a delincuentes, eso ha quedado por demás evidente. 

¿Por todo lo anterior, valió la pena el paro? ¡Claro que sí! La democracia se recupera con esfuerzo, ganamos los bolivianos. La economía se recupera, pero cuando se pierde la dignidad, eso jamás se recupera.

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