Opinión

Lehman Brothers chino

24 de septiembre de 2021, 5:00 AM
24 de septiembre de 2021, 5:00 AM

Cuando las noticias esta semana informaron sobre la gigantesca deuda de la empresa Evergrande Group, el segundo mayor promotor inmobiliario en ventas de apartamentos en China, y su afugias económicas hicieron que encendiera las alertas ante un eventual impago de sus obligaciones con sus clientes. La deuda que asciende a más de $us 300.000 millones de dólares y que este representa el uno por ciento del país asiático y que esta semana debería pagar acreencias por una suma de $us 88.500 millones de dólares, dinero que no cuenta en su contabilidad, no hay duda de que debe ser algo que preocupe al mundo financiero y económico global.

Hay más de 250 instituciones financieras de todo el mundo, de la talla de BlackRock con vínculos comerciales con Evergrande, una de las puertas de contagio de una eventual crisis financiera de grandes proporciones, la que se le ha denominado el ‘Lehman Brothers chino’, en referencia a la gran quiebra del otrora gigante estadounidense que siempre se trae a colación como un fantasma que se puede repetir.

En jornadas bursátiles como las actuales siempre se hace la vieja pregunta que ronda estos momentos, de que no es si habrá una nueva crisis financiera, sino de cuándo se presentará. Por eso todas las autoridades bancarias del mundo le están exigiendo al gobierno chino de que intervenga y salve a Evergrande, y así, evite un problema que se pegue a la pandemia; paradójicamente ambas con origen en la segunda economía más grande del mundo.

Aún está en el recuerdo colectivo económico la caída de Lehman Brothers, el banco de inversión estadounidense que se declaró en bancarrota el 15 de septiembre de 2008 y que contagió a otras entidades financieras e inició la crisis de las hipotecas “subprime”. Esta afectaría a la postre a todos los países desarrollados, incluso hay un puñado de economías en el viejo continente que aún no se recuperan de los estragos de las hipotecas, de hace casi tres lustros.

Lo importante en este momento es determinar qué tanto están expuestos los grandes bancos y si los índices bursátiles están afectados por las incidencias del sistema financiero. Hay gran preocupación en todos los países, especialmente en los mercados emergentes que tuvieron que endeudarse para atender los estragos del coronavirus y se encuentran en una inusual presión fiscal de la deuda externa.

En 2008, muchos países tuvieron que devaluar sus monedas y el PIB mundial se contrajo 4% en las economías avanzadas, durante 2007 y 2009 se perdieron 27 millones de empleos, un pasado difícil de olvidar; por este contexto no tan lejano, la crisis derivada de la pandemia, la lenta recuperación, las deudas abultadas, el bajo recaudo de impuestos, desempleo y una eventual tragedia financiera china, los temores pareciesen no ser infundados y hasta hoy viernes será determinante para saber si la situación de Evergrande es profunda o simplemente infundada. A nadie le vendría bien que el gobierno Chino deje quebrar a Evergrande.

La economía boliviana históricamente ha salido bien librada de casi todas las crisis financieras globales, pero ahora después de la pandemia está más expuesta que nunca, dado que necesita de una recuperación sostenida en todos los sectores para generar nuevos empleos y no como hasta ahora, que los inquilinos del Palacio Quemado desde que subieron al poder lo único que han hecho es hacer discursos populistas y baratos sin ningún contenido político y económico.

Juan Manuel Arias Castro es Economista

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