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Una de las amenazas más preocupantes para la salud mundial hoy es la resistencia a los antibióticos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso prudente de este medicamento. Y su hermana menor, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama al uso responsable de los antimicrobianos y pide a los países que se prohíba la venta sin la prescripción de un médico.

Con medicamentos menos eficaces, aumenta el riesgo de no poder curar una amplia gama de enfermedades bacterianas que suelen ser mortales, como la tuberculosis o la neumonía. En este sentido, según AFP, la resistencia a los antibióticos mata. Las autoridades sanitarias europeas estiman que 25.000 personas mueren cada año en la Unión Europea debido a sus consecuencias. Sus homólogos estadounidenses dan una cifra de 35.000 decesos anuales en Estados Unidos.

La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a niveles peligrosos y eso preocupa al pediatra Carlos Paz que señala que día tras día están apareciendo y propagándose en todo el planeta nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes. “Un creciente número de infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles (y a veces imposibles) de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia”, argumenta.

Los antimicrobianos son medicamentos que salvan vidas, pero deben usarse de manera responsable porque “las bacterias pueden desarrollar resistencia y hacer que estos medicamentos sean ineficaces con el tiempo, de hecho, es lo que estamos viendo”, afirmó Carissa Etienne, directora de la OPS. Del 90 al 100% de los enfermos hospitalizados por covid-19, recibieron un antibiótico cuando en realidad “solo el 7% de estos pacientes tuvo una infección secundaria que requirió el uso de estos fármacos”, agregó.

En coincidencia, el médico internista Néstor Vaca Pereira advierte sobre la resistencia a todos estos medicamentos contra todos estos mecanismos. “Si no se hace un uso dirigido, responsable y adecuado, estas bacterias generan resistencia. El medicamento no será efectivo y no las podrá eliminar, lo que hace que estas infecciones, que inicialmente pueden ser comunes, con el tiempo serán cada vez más difíciles de tratar. Podrá aumentar el riesgo de propagación y se tornarán en enfermedades más graves y en algunos casos puede producir la muerte”, dice el galeno.

Según BBCMundo en Estados Unidos, cada año al menos dos millones de personas adquieren una infección bacterial resistente a los antibióticos. En los hospitales se están observando bacterias como la Escherichia coli (causa habitual de gastroenteritis) y la Pseudomonas aeruginosa (una causa de septicemia y otras posibles enfermedades fatales y desagradables) las cuales son resistentes a los carbapenemas, una de nuestras últimas líneas defensivas de antibióticos.

“El objetivo es hacer conciencia sobre la resistencia a los antimicrobianos a nivel mundial y comentar que tanto los médicos en cuanto a la prescripción y a las personas y los encargados de formular políticas de venta y distribución de medicamentos, promuevan que el uso de los antibióticos sea de forma racional, responsable y adecuada”, añade Vaca Pereira.

El infectólogo y pediatra Carlos Paz señala que los antibióticos solamente tratan ciertas infecciones causadas por bacterias, y realmente las causas más comunes de fiebre e internaciones en el mundo son por cuadros virales principalmente cuando hablamos de infecciones respiratorias, dice. “Los antibióticos no funcionan contra los virus como los que causan: Resfriados y moqueos, incluso si la mucosidad es espesa, de color amarillo o verde. La mayoría de los dolores de garganta (excepto la infección de garganta por estreptococos), Influenza, covid-19, la mayoría de los casos de resfriados del pecho (bronquitis)”, ejemplifica.

En busca de soluciones

Este medicamento, que para algunos es como una poción mágica, se usa casi siempre en forma inadecuada. Las infecciones de oído y urinarias por ejemplo, no siempre requieren de tratamiento antibiótico.

Un método adecuado nos explica Vaca Pereira de la siguiente manera: “Si usted tiene una sospecha clínica de una infección bacteriana, inicialmente tiene que tomar una muestra de cultivo, nos va a dar dos respuestas; si se desarrolla un germen nos va a decir cuál es y cuál es el antibiótico más apropiado para administrarle. Y la otra opción del resultado del cultivo es que diga sin desarrollo, es decir no se aisló ningún germen, por ende, no necesita antibiótico. Lo que no podemos hacer es dejar al paciente con antibiótico por si acaso”, advierte.

Entre las malas prácticas que hoy son observadas se incluyen aquellas que completan el ciclo de los tratamientos antibióticos. Al respecto Vaca Pereira advierte que la inmensa mayoría son cuadros virales y no necesitan antibióticos. “El problema también está cuando lo toman dos o tres días, no terminan el ciclo y lo suspenden y es otro factor que puede producir resistencia a los antimicrobianos”, agrega el gerente médico de la clínica Foianini.

Pero no son solo los médicos que tienen que cambiar sus prácticas: los pacientes deben darse cuenta de que los antibióticos no son la solución de sus toses y estornudos. “Lo que no es necesario no hace bien y los antibióticos no son inocuos, no son agua incluso pueden ser nocivos, pueden ocasionar daños colaterales (renal, hígado, etc.)”, aclara Vaca Pereira.

El problema es que la mayoría de las infecciones respiratorias, como los resfriados y la gripe, son causadas por virus, y los antibióticos solo matan bacterias.

Al respecto al doctor Paz responde sobre cómo usar los antibióticos en forma correcta. “Cuando tome antibióticos, es importante que sea de manera responsable: termine su tratamiento incluso si se siente mejor. Si deja de tomarlos demasiado pronto, algunas bacterias pueden sobrevivir y volver a infectarle”, aconseja. Y además pide que no se compartan los antibióticos con otras personas. Tampoco se tomen antibióticos recetados para otra persona. “Esto puede retrasar el tratamiento y enfermarlo aún más o causar efectos secundarios. Los antibióticos no calman la tos, no mejoran el dolor de garganta, los cuadros virales sí y la buena noticia es que esos cuadros son autolimitados duran 5 a 7 días, entonces cuando tomas los antibióticos por desesperación y proceso viral ya está al final del ciclo y talvez tu digas qué buen antibiótico. La resistencia a los antibióticos hace que se incrementen los costos médicos, que se prolonguen las estadías hospitalarias y que aumente la mortalidad”, argumenta Paz.

A pesar de que algunos especialistas señalan que esta batalla no se ganará fácilmente, es necesario reflexionar lo que se hace mal. Para Paz se debe cambiar la forma de prescribir y utilizar los antibióticos, “si no se modifican los comportamientos actuales de ir a una farmacia y tomar cualquier antibiótico, la resistencia a los antibióticos seguirá representando una grave amenaza”.

La ciencia puntualiza que hay que dejar de usar antibióticos excepto para lo más esencial.

Mundo animal

También hay advertencias para finalizar o, al menos, reducir el uso de antibióticos en la agricultura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamamiento para que buscaran alternativas como la inmunización o la mejora de la higiene y la bioseguridad para reducir el riesgo de infecciones en animales. Y, al igual que en los humanos, los granjeros deberían proporcionarles antibióticos a los animales solamente en caso de enfermedad infecciosa bacteriana. Al consumir esa carne podrían transferirse bacterias de diversos tipos sin que el humano en cuestión alguna vez hubiera siquiera ingerido un antibiótico.

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