24 de mayo de 2023, 4:00 AM
24 de mayo de 2023, 4:00 AM


Cuando nos preguntan si preferimos primero las noticias buenas o las malas, siempre respondo que las malas, aunque el orden de los factores no altera el producto, las buenas nuevas dan la esperanza de revertir las cosas malas y nos dejan la sensación de que la situación de crisis puede revertirse en la medida que enmendemos los errores y cambiemos el accionar.

En el país tenemos tantas cosas hermosas de las que enorgullecernos gracias a la generosidad del Creador, nuestra extensión geográfica, las incalculables riquezas naturales, nuestra gente diversa, digna y trabajadora, nuestra cultura ancestral y el espíritu de lucha inclaudicable que cada boliviano lleva dentro de sí. A pesar de ello, las circunstancias nos han llevado a situaciones vergonzosas sobre las cuales tenemos la obligación de reconocer errores y enmendar acciones, que dañan la imagen del país y denigran a sus ciudadanos.

La cuantía del contrabando de vehículos es por demás vergonzosa. Según estimaciones de la Cámara Boliviana Automotor, son más de 450.000 los vehículos indocumentados que circulan libremente en el país, esto representa casi una cuarta parte del parque automotor nacional, las incautaciones de la Aduana Nacional en lo que va de la gestión del actual Gobierno sumaron más de 6.000 vehículos “chutos”, lo que equivaldría a menos del 2% del parque automotor ilegal. Es tan grande el tamaño del delito circundante que es imposible no suponer que cuenta con la complicidad, o al menos la protección, de malos policías y militares, las evidencias son públicas y no alcanzaría este artículo para solo enumerarlas.

A tal punto ha llegado la polución del contrabando de vehículos y tal es su impunidad, que hasta se pretende verlo como algo normal y aceptable, la tolerancia al delito llegó al extremo de exponer a la primera autoridad del país a donar un vehículo robado en Chile e indocumentado en Bolivia, con placas clonadas.

El delito de la tenencia de vehículos robados e ingresados de contrabando es tan impune que en las zonas fronterizas del oriente y occidente, en los municipios rurales del Altiplano de La Paz, Potosí y Oruro, en la Chiquitania y Valles cruceños, así como en el Trópico cochabambino, al menos el 80% de los vehículos son “chutos” y reciben placas de circulación de las autoridades municipales y la Policía nacional, y utilizan combustible subsidiado sin pagar tributos.

Vista la magnitud del problema, reiteramos lo que alguna vez planteamos. Primero deberíamos censar los autos indocumentados, para identificar aquéllos que fueron comprados legalmente en el exterior, pero internados ilegalmente al país, a los cuales se podría aplicar una especie de arrepentimiento eficaz (contemplado en la norma legal) y que los propietarios que entreguen sus vehículos a la Aduana, puedan recomprarlos por el valor de los tributos aduaneros defraudados, lo cual no podría incluir vehículos robados en países vecinos. El resto de vehículos que no se acojan al arrepentimiento eficaz deben ser incautados en campaña militar masiva e intensiva, para devolverse a sus propietarios en el extranjero o para donarse a organizaciones de ayuda humanitaria.

Ahora, la buena nueva que también viene de Chile, está relacionada con los vehículos de transporte de carga pesada y una empresa boliviana tan novel como insigne, que viene cosechando varios logros en su conformación como empresa transnacional, se trata de la empresa DeltaX que nació como una startup de servicios logísticos innovadores con base en una plataforma tecnológica. En abril de 2022, la startup boliviana logró completar su primera ronda de capital semilla levantando 1 millón de dólares, transformando la industria de transporte terrestre en Bolivia y la región andina con la inversión de fondos estadounidenses y latinoamericanos.

Hoy en día, ya constituida en Bolivia, Perú y Chile, DeltaX acaba de ganar el premio TECLA 2023 como mejor startup extranjera para ingresar a Chile, evento auspiciado por la prestigiosa Caja Los Andes en alianza con Endeavor Chile y Socialab. La expansión de la empresa boliviana liderada por un joven emprendedor, profesional boliviano, Luis Fernando Ortiz, no puede menos que hacernos sentir orgullosos a todos los bolivianos emprendedores. Esto es solo una muestra de lo mucho que podemos lograr cuando nos enfocamos en producir, generar riqueza, empleo digno y bienestar para las familias bolivianas.

Las inversiones en capital y tecnología, nacional o extranjero, sumado al conocimiento y la sagacidad del emprendedor boliviano, son imprescindibles para expandir la economía. Solo se precisan reglas claras y permanentes, seguridad jurídica, un régimen tributario equitativo y un Estado que invierta en infraestructura, servicios, salud y educación, el resto lo harán los emprendedores bolivianos.

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