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Los 68 años bien llevados de EL DEBER

Miércoles, 10 de febrero de 2021 a las 20:00

Renovando su compromiso con la comunidad y en la búsqueda permanente e insobornable de la verdad, EL DEBER evoca este 11 de febrero los 68 años largos y maduros de su fundación. Lo hace luciendo sus credenciales como Decano de la prensa cruceña y principal referente del periodismo boliviano. Con un liderazgo indiscutible que sostienen los pilares fundamentales de su credibilidad e independencia. Fundado por el jurista Lucas Saucedo Sevilla (1892-1968), el periódico empezó a circular por las empolvadas calles del viejo campanario el 10 de junio de 1953. Es considerada como la ‘primera época’, justo cuando Santa Cruz empezaba a sacudirse de su letargo para definir e impulsar su futuro. Los días de su salida se limitaban a los martes y sábado. Era impreso en la editorial tipográfica, también de propiedad del Dr. Saucedo Sevilla.

Desde sus primeros años, EL DEBER centró su atención en el quehacer cívico regional ante el olvido lacerante del Gobierno central. Hizo suya la causa para lograr que el Estado pague las regalías petroleras del 11% estipuladas en la Ley Busch de 15 de julio de 1933 y adeudadas hasta entonces. Su identificación plena con las justas causas y demandas regionales lo colocaron en la mira del intolerante y abusivo régimen de la época al que fue atribuido un violento atentado contra sus instalaciones y el empastelamiento de su pequeña imprenta. EL DEBER y su director empezaron a sufrir los rigores de la persecución hasta que el 22 de noviembre de 1959 sufrió un nuevo asalto y la destrucción de sus instalaciones y equipos que determinaron el cese forzado de su publicación y el exilio del Dr. Saucedo Sevilla a Salta, Argentina.

Una ‘segunda época’ de EL DEBER arrancó el 11 de febrero de 1965. Sus ediciones se reanudaron bajo la dirección del abogado cruceño Dr. Pedro Rivero Mercado (1931-2016) acompañado por su esposa Rosa, que se hizo cargo de la administración y contribuyó a consolidar las bases sólidas del periódico que en una suerte de privilegio acompañó, paso a paso, el imparable proceso transformador de la región y el salto a la modernidad de la capital cruceña con la dotación de servicios públicos básicos: agua, luz, alcantarillado sanitario, pavimento, telefonía y otros logros.

En el nuevo tiempo sobrevendrían otros y más grandes desafíos planteados por la crisis global de los medios impresos al caer la publicidad y la circulación, ante la disrupción de la tecnología comunicacional y que impuso la transformación acelerada al sistema digital para atraer y capturar nuevas audiencias. En la fase de su consolidación, el complejo y costoso proceso tropezó con la pandemia del Covid-19 que, en los últimos meses, golpeó con dureza extrema la economía mundial, haciendo replantear y reajustar sobre la marcha la lucha por la subsistencia y convirtiendo en un imperativo la necesidad de reinventarse. Es así que EL DEBER, desplegando sin respiro un esfuerzo extraordinario, ha ensanchado y actualizado su plataforma comunicacional. Queda mucho por hacer, pero como grupo mediático avanza a paso firme en esta que, por los retos enormes que plantea, puede considerarse como una ‘tercera etapa’ que encara con esperanza y optimismo. Lo hace sin renunciar a sus principios ni a su esencia contenidos en el pensamiento y legado de don Pedro Rivero Mercado, mentor y maestro inolvidable. “Con la voluntad de Dios y el esfuerzo de hombres de buena fe, EL DEBER, un diario para pueblos que no pueden vivir sin luz”. Inspirador y estimulante mensaje en unos bien llevados 68 años de existencia.

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