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17 de octubre de 2022, 6:00 AM
17 de octubre de 2022, 6:00 AM

Del vendaval de insultos que se lanzan los masistas enfrentados, excluyendo las groserías, sobresale una denuncia gravísima: el bando del cocalero Morales le está pidiendo a Luis Arce que renuncie a la presidencia.

El diputado Rolando Cuéllar, cabecilla de la corriente “renovadora”, que sólo piensa en jubilar a un cocalero, llama a los que quieren la renuncia de Arce los “golpistas internos”.

Y todo ha sido concebido para lograr, en un entramado muy complejo, que se adelanten las elecciones y el impaciente cocalero no tenga que esperar hasta 2025.

Cuéllar no lo dice, pero el plan consistiría en que las elecciones se hagan lo antes posible, antes de que el TSE llegue a extirpar los elementos de fraude implantados en 2009 en el sistema electoral.

Estas son las noticias, pero la bulla que hacen los masistas enfrentados, como un nido de cotorras, impide que el ciudadano común se entere de que el político que dice haber sido víctima de un “golpe” está ahora preparando uno contra su pupilo.

Lo dice un masista que los evistas han expulsado del partido porque se ha inscrito en el frente que propicia la renovación y no se cansa de afirmar que el cocalero es un cáncer para el partido.

Resumiendo, se podría decir que los sectores enfrentados proponen, de un lado, hacer que Arce renuncie y, del otro lado, que el cocalero se jubile.

Los dos personajes que encabezan estas facciones se reunieron en Cochabamba y, según los parcos informes que ofrecieron, hablaron de todo, pero no de política, algo totalmente inverosímil.

Respecto de los motivos que tienen quienes quieren la renuncia de Arce no se ha dicho palabra en público, aunque es obvio que se trata de crear las condicionnes para que se adelanten las elecciones.

Las mayores dudas están en los detalles, como siempre. El diablo está en los detalles. Y en este caso el diablo querría que no solo renunciase Arce, sino también Choquehuanca, y luego Andrónico, repitiendo el plan que fracasó en 2019.

Olvida el diablo que Choquehuanca tiene deseos de ser presidente antes de que Arce hubiera sido designado candidato del MAS por el cocalero.

Es decir que, esta vez, las renuncias en cascada podrían tener un obstáculo, uno de habla aimara, dispuesto a responder a cualqueir interlocutor del otro banddo con una palabra muy sonora: “janiwa”.

De todos modos, aunque saben los evistas que existe ese riesgo, una especie de iceberg aimara con el que el barco del cocalero podría chocar, quieren ir adelante.

Es que el cocalero está cerca de cumplir 65 años, edad para jubilarse, según la ley boliviana. Pero es ahora o nunca.

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