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Los hijos de la Revolución del Patujú

Carlos Pol 19/1/2021 05:00

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El departamento de Santa Cruz desde antes de la formación del Estado boliviano, históricamente luchó por lograr mejores días para sus hijos, forjando con esfuerzo y valor su propio derrotero, llevando la autonomía marcada e intrínseca en su ser e identidad.

En la República, esa lucha por un gobierno propio, nacido de la voluntad popular, encuentra su génesis con Andrés Ibáñez y su revolución igualitaria que en 1876 a pesar de la opresión centralista del Gobierno nacional, puso en práctica el programa igualitario. Desde allí se sembró la semilla que germina las posteriores conquistas por la autonomía y que ve sus primeros retoños en 1891, con la Revolución de los Domingos, quienes también enarbolan la imperiosa necesidad de un autogobierno. Estas épicas y dolorosas batallas dejan ver sus primeros frutos de años de luchas cívicas en la década de los 80, con la descentralización político-administrativa, la elección de alcaldes y en el siglo XXI con la elección de prefectos.

Los históricos logros y conquistas alcanzados estuvieron acompañados por las profundas raíces indígenas del Oriente boliviano, cuyas naciones y pueblos indígena originario campesinos de estirpe combativa e indómita por el dominio ancestral sobre sus territorios y su preexistencia a la colonia, pelearon para hacer prevalecer y respetar su libre determinación que les garantice el derecho a su identidad cultural y el reconocimiento de sus instituciones. Largas luchas de una comunidad como la cruceña, que enarbolaba banderas de reivindicación a través de su larga historia y no la dispersión suicida.

En particular haciendo un equilibrio comprometido con los que largamente han estado postergados, excluidos, con un diseño animador del desarrollo y no en el aislamiento egoísta. Varios siglos de construcción, desde que culturas originarias de estas vastas llanuras caminaron en busca de territorios libres, donde no existiera “el mal”. Con un espíritu nómada, indómito, dispuesto a enfrentar las adversidades y aprovechar las pocas oportunidades en tiempo de paz. Visiones de mundo a lo largo del tiempo, que se fundieron en una sola, emergiendo una mentalidad de hombres que luchan por la paz y la libertad.

Consecuentemente, hubo un hito histórico y democrático más relevante en febrero de 2003, cuando el Comité Cívico Pro Santa Cruz, encabezado por su entonces presidente Rubén Costas Aguilera, embanderó una propuesta autonómica bajo la consigna de la “Revolución del Patujú”, que exigía el reconocimiento de un gobierno departamental autónomo en todos los estratos de orden social. Y fue bajo su liderazgo que fuimos superando cada una de las adversidades, con mística, unidad, hermandad, armonía y una innata e incansable vocación autonómica, hoy los hijos de la Revolución del Patujú somos testigos acérrimos de que la autonomía es una realidad incuestionable en el Estado Constitucional Democrático Boliviano



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