Con un puntaje de 13,2, Bolivia tiene el tercer índice de hambre más alto de Sudamérica. El IGH revela brechas significativas en los puntajes que tienen los departamentos, entre lo urbano y rural, y entre el altiplano, los valles y los llanos

16 de noviembre de 2022, 4:00 AM
16 de noviembre de 2022, 4:00 AM


Potosí y Chuquisaca son los departamentos con niveles de hambre “alarmantes”, según el Índice Global del Hambre (IGH) 2021, que más allá de los promedios revela brechas significativas en materia de ingreso de las familias y de acceso a alimentos de calidad.

El informe sobre Bolivia indica que la incidencia del hambre en Potosí (23,8 puntos) y Chuquisaca (23,3) es “alarmante”; “moderada” en Oruro (13,7), Pando (13,1), La Paz (11,3), Cochabamba (11,3) y Tarija (10,1); y “baja” en Beni (7,8) y Santa Cruz (5,8). 

“Si bien el país ha logrado resultados macroeconómicos importantes en las últimos dos décadas, a raíz de la mejora en los precios de los minerales, el gas, el petróleo, la madera y otros commodities importantes, todavía persisten ciertas desigualdades territoriales en torno al desarrollo económico, lo cual se evidencia en crecimientos económicos asimétricos”, cita el informe, elaborado con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y del Ministerio de Salud, entre otros.

El documento, el primero realizado a nivel departamental y regional, devela también que la escala del hambre es de 18,6 en el área rural, de 7,4 en el área urbana; de 16,4 en el altiplano, de 14,2 en el valle y de 9,4 en los llanos.

“Estas diferencias no solo atañen a las dimensiones sociales y económicas de la población, sino también a la alimentaria, ya que el tema del acceso a alimentos es un factor determinante de la seguridad alimentaria, que a su vez depende del ingreso de los hogares”, puntualiza el informe.

Richard Haep, director del Programa Helvetas, destacó la reducción importante que Bolivia ha tenido en el IGH en los últimos años a nivel nacional, departamental, urbano y rural. Sin embargo, precisó, se siguen manteniendo las brechas entre departamentos, entre lo urbano y rural, y entre el altiplano y los llanos.

Una de las causas tiene que ver con el ingreso, explicó, y con el acceso que éste permite a alimentos de calidad. “Donde hay más pobreza hay menos posibilidad de adquirir alimentos nutritivos y saludables”, remarcó, antes de indicar que hay otros factores que explican el hambre de la población. 

El IGH se calcula tomando en cuenta criterios de malnutrición, mortalidad infantil, retraso en el crecimiento y emaciación (una forma de malnutrición sin peso correspondiente) en menores de cinco años.

Dificultades de los hogares

Un estudio del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) y del Programa Mundial de Alimentos (PMA) identificó que 159 municipios (47%) del país son alta y muy altamente vulnerables en cuestiones de acceso a alimentos. 

Estos datos evidencian “la dificultad que tienen los hogares de estos municipios para obtener cantidades suficientes de alimentos”, cita el reporte, que precisa que entre estas jurisdicciones se encuentran los municipios que tienen índices de alta pobreza.

Para Haep, la cuestión de los ingresos de las familias tiene que ver con políticas públicas y oportunidades económicas que en este tiempo ofrecen las áreas urbanas e, incluso, periurbanas, donde también hay mejores servicios de salud y educación, lo que explica la migración hacia las ciudades.

“No creo que las políticas sociales que se han implementado hasta el momento hayan sido equivocadas, todo lo contrario. Lo que se nota es que las brechas necesitan medidas adicionales más focalizadas ”a los grupos poblacionales más afectados, “como refuerzos alimentarios, mejoras en el sistema de salud y la superación de las barreras interculturales”, dijo.