Opinión

Los jóvenes y la política

13 de noviembre de 2019, 3:00 AM
13 de noviembre de 2019, 3:00 AM

Una de las primeras cosas que aprendí estudiando a los clásicos de las ciencias sociales fue que ninguna revolución triunfa si no logra ganarse a las generaciones que nacieron durante el proceso. El “Proceso de cambio” lleva casi 14 años en el poder y no logró ganar el sentimiento de aquellos que tenían entre 5 y 10 años cuando se inició el año 2006.

No vamos a negar que hemos tenido una gran bonanza económica, producto de los precios elevados de nuestras materias primas, una bonanza a costa del más despiadado extractivismo en desmedro de los pueblos indígenas; sin embargo, a esos jóvenes que ahora tienen entre 18 y 25 años y que parecía no interesarles la economía o la política, como tanto hemos criticado a las nuevas generaciones, ahora nos están dando una lección, porque resulta que están luchando por valores antes que por sus bolsillos.

Durante los días de los bloqueos estuve caminado la ciudad y los escuché hablar de política, bajo otros paradigmas diferentes a la clásica dicotomía derecha/izquierda de mi generación; ellos están más allá de eso. Chantal Mouffe, filósofa belga, habla de la “pospolítica” que aparece después de la caída del Muro de Berlín y por tanto de las ideologías de la Guerra Fría. 

“La pospolítica es esa especie de consenso en el centro que se ha convertido en el espíritu de la época, como consecuencia del movimiento hacia la derecha de los partidos de izquierda. Ese consenso en el centro impide que exista una diferencia real entre las distintas propuestas políticas. (…) La pospolítica nos dice que hay que pensar la política en términos de cuestiones individuales”.

Así que son otros temas los que he escuchado discutir entre los jóvenes, temas profundamente políticos pero no ideológicos, temas que tienen que ver con el medioambiente, la naturaleza, el respeto al voto, el Estado de derecho, los derechos humanos e incluso la Constitución Política del Estado; la calle los hizo empoderarse de sus derechos ciudadanos y lo han hecho con arte, “artivismo” lo llaman.

No sé en qué acabará el conflicto en el que estamos inmersos, pero sí puedo asegurar que Bolivia no es ni será la misma, la verdadera revolución democrática y cultural ha empezado y está en manos de nuestros jóvenes, ahora los gobiernos deberán esforzarse por ser eficientes y honestos y dejar atrás el discurso apocalíptico de sociedades comunistas que, definitivamente, en Bolivia nos han traído posicionamientos racistas y discriminadores de parte de nuestros gobernantes.

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