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Miles de manifestantes recorrieron las calles de Buenos Aires para protestar contra la presión sobre el sector agropecuario, en un contexto de fuerte subida de los precios de los combustibles y fertilizantes.

Los manifestantes recorrieron en autos y furgonetas, a los que se sumaron varias decenas de tractores, la Avenida del Libertador hasta la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, donde leyeron una proclama.

“No hemos venido hasta acá para pedir que nos den una mano sino para que nos saquen las dos de encima (...) No estamos dispuestos a seguir financiando la soga con la que nos ahorcan”, dijeron.

“Lamentablemente no podemos aprovechar los precios internacionales para seguir sosteniendo al país”, se quejó Dario Magi, de 56 años y propietario de un tambo de gallinas y cerdos, quien advirtió de la presión fiscal que soporta el sector agropecuario y pidió una rebaja impositiva.

Según un estudio de FADA, una fundación del propio sector, el 64,9% de los ingresos de los productores agropecuarios va destinado a impuestos, la mayor parte por derechos de exportación, conocidos como retenciones.

“Las retenciones son nuestra producción y él (el presidente Alberto Fernández, ndlr) la malgasta. No tenemos beneficios con lo que nos está robando, porque las retenciones son nuestra ganancia, que nos deje producir”, dijo Magi.

Los manifestantes también mostraron su temor ante al reciente plan anunciado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien abrió la puerta a un impuesto a rentas “inesperadas”, un tributo a aquellas empresas que tengan un beneficio de más de 1.000 millones de pesos (alrededor de 8,5 millones de dólares) y cuya ganancia haya “aumentado de forma significativa”, explicó.

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, dijo que los productores no recibieron esa renta porque vendieron su producción antes de la guerra en Ucrania.

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