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Quizás sea porque la gente le tiene menos miedo a la enfermedad que antes o porque al haber menos personas con el virus activo circulando en la ciudad, la carga viral también es más baja, pero el estudio de seroprevalencia del municipio cruceño muestra que en la tercera ola los síntomas del Covid-19 se han atenuado.

Por ejemplo, hace un mes, cuando se hizo la primera ola de este estudio, eran cuatro veces más las personas que reportaban haber tenido dolor de garganta como un síntoma. El pico de la enfermedad estaba aún muy cercano. Hay más. En solo una semana, ha disminuido a la mitad los pacientes que afirman haber perdido el sentido del olfato, un distintivo que hizo que muchos de los contagiados se dieran cuenta de su enfermedad. 

Los que sufrieron fiebre por más de dos días se mantienen en un 8%, mientras que los que sufren falta de aire alcanzan al 5%.

En contrapartida, hay porcentajes que suben, pero son buenas noticias. En la primera ola, un 72% de los contagiados se había atendido en casa, en la última esa proporción subió hasta el 80%. Esto se ha verificado en los hospitales de primer y segundo nivel, donde hay vacancias de cama Covid-19, según reportó la Alcaldía.

Sin embargo, Ríos advierte de que si se continúa con actitudes irresponsables, como aglomeraciones o celebrando fiestas, con cuenta gotas los hospitales y terapias intensivas volverán a saturarse, porque no existe inmunidad duradera.

En lo que hay un empate técnico es en las preocupaciones de la gente. A los cruceños, en este momento, les preocupa de igual manera su economía que el Covid-19. La mitad vio disminuir sus ingresos, un tercio perdió su trabajo y uno de cada seis perdió a un ser querido. Estas son las cifras de lo que deja la pandemia de una ciudad que comienza a ver una salida.