Por Alfredo Velásquez M., arquitecto urbanista
La revitalización del centro cruceño no solamente pasa por la ejecución de obras selectivas si estas no tienen un hilo que lleve a un plan serio, plan que hace mucho tiempo ronda por los colegios de profesionales, pero que no tiene la importancia política como para ser asumida por el ejecutivo municipal, la revitalización del centro es un plan serio que debe tomar en cuenta muchos factores y debe corresponder a un estudio profesional y multidisciplinario.
¿Por qué es importante evitar que se cambien las losetas?, porque un plan de revitalización del centro debe incluir uno de movilidad urbana, que defina políticas para redimensionar las vías en proporción a su uso, que priorice al peatón, al ciclista, al transporte no contaminante antes que al vehículo privado y sus estacionamientos. Se mejora la calidad de vida del ciudadano al hacer el centro más caminable, más vivo.
En un análisis del centro de la ciudad de Santa Cruz se ven los siguientes problemas.
1) Está expulsando población. Hay cada día menos gente viviendo en centro por lo que se vuelve más inseguro.
2) Los precios de los terrenos, por su valor inmobiliario de índole comercial son altos, pero los mismos no pueden sostenerse para un sistema de inversión en vivienda principalmente por su alto valor, por su condicionante normativa que no permite desarrollos inmobiliarios y una plusvalía que logre recuperar la inversión, además que preservar una vivienda tiene un costo cada vez mayor.
3) El acceso de nuevos habitantes al centro tendrá una tendencia a la tugurización y a la precariedad.
4) El paisaje sufre de contaminación visual por los cables aéreos de las empresas de servicios.
5) La pérdida de los espacios públicos para el ciudadano se hace cada vez más evidente.
6) El sistema del transporte público es caótico, está sobre saturado y es contaminante.
7) La toma del espacio público por el vehículo en estacionamientos por doquier y la mala distribución del espacio en las calles es un peligro para las personas.
¿Cómo rehabilitamos al centro? Principalmente creando patrimonio y protegiendo lo existente, para esto es necesario que las instituciones puedan cada vez más acceder a la propiedad de estas viviendas para protegerlas y cuidarlas. Es necesario volver a tener gente viviendo en el centro; hay que subir la densidad; un centro con gente es un centro vivo y por lo tanto más seguro, es necesario que el Estado genere oferta de vivienda de densidad recuperando los interiores de manzano, para esto es necesario adoptar un plan de plusvalías urbanas que permita generar retorno a las inversiones en vivienda, a través del canje o transferencia del potencial constructivo con otras zonas, esto pasa por una modificación de la norma y por una adecuación de la ley municipal.
Es fundamental que el centro urbano se transforme en un centro humano y resiliente en equilibrio con el resto de la ciudad: no solo para el automóvil, porque debería priorizar los modos de transporte más sustentables como la caminata, bicicleta y el transporte público, siendo estos los eléctricos o no contaminantes; el centro como zona 0 o zona libre de emisiones de gases; además recuperar el espacio público, eliminar los parqueos privilegiando al peatón, fortalecer otros tipo de transporte como la bicicleta pública.
Restringir a los vehículos de paso que generan congestión por la poca capacidad de las calles, generar proyectos de peatonalización de ciertas calles ampliar sus aceras y crear trafico divergente para consolidar recorridos y fortalecer el imaginario de la ciudad.
Será necesario adaptar la manera de ver el urbanismo por parte de la ciudad y su centro, tal vez con una metodología del desarrollo orientado al transporte (DOT) y sus principios fundamentales: Según el Institute for Transportation and Development Policy ó ITDP, el desarrollo orientado al transporte (DOT) significa: “Lugares urbanos integrados, diseñados para reunir personas, edificios y espacio público, conectados entre sí por cómodas redes peatonales y pedaleables y al resto de la ciudad por transporte público de excelente calidad. Significa acceso inclusivo para todos a las oportunidades del barrio y la ciudad, a través de la combinación más saludable de medios de transporte, al costo financiero y ambiental más bajo, y con la máxima resiliencia a los eventos disruptivos”.
Esta metodología de evaluación y diseño, que surge como una respuesta crítica a la expansión urbana descontrolada y sus consecuencias en la calidad de vida de los ciudadanos, se puede resumir en ocho principios o elementos básicos.
Cuando hablamos de la intervención de las calles se debe plantear una estrategia que postula que las calles deben ser planificadas, diseñadas, operadas y mantenidas para permitir un viaje seguro, conveniente y cómodo a usuarios de todas las edades y habilidades, independiente de su modo de transporte. Las calles completas permiten el viaje seguro de las personas que caminan, pedalean, utilizan el transporte público, conducen automóviles o entregan mercancías.
La estrategia de calles completas es un modo de redistribuir el espacio vial que se encuentra ineficientemente asignado, sin embargo, para poder ser aplicado de un modo consistente requiere verse reflejado en la ley de movilidad urbana aprobado en la anterior gestión. El desafío de realizar estas calles requiere tomar cada vez más espacios que actualmente son utilizados por automóviles, lo que a su vez requiere un profundo cambio cultural en todos los estratos de la sociedad.
El uso de nuevas tecnologías rumbo a la ciudad inteligente deberá ser otro de los ejes de un plan centro, pues deberá especializarse en el control de la movilidad, la seguridad ciudadana, la conectividad, para esto será esencial eliminar los cables creando una nueva infraestructura de alta tecnología consecuente con una de las primeras ciudades del país, que bien puede tener financiamiento privado.
Y finalmente un punto importante será un plan de cultura ciudadana que permita una gobernanza, identidad y un control del ciudadano para la implementación de estos planes a futuro.
Solo un plan serio permitirá proyectar soluciones efectivas para nuestro centro urbano, tendrá el apoyo de toda la ciudadanía, sin dudarlo.