Opinión

“Luifer”

1 de noviembre de 2019, 3:00 AM
1 de noviembre de 2019, 3:00 AM

 Soplan vientos nuevos y buenos, y es que los actos de Luis Fernan­do Camacho Vaca, presidente de la casa moral de nuestro pueblo, el Comité pro Santa Cruz, han permitido un gigantesco salto del liderazgo de este hombre senci­llo, valiente e inclaudicable con los principios democráticos y de libertad que siempre han mar­cado la vida del pueblo cruceño.

Liderazgo que durante mucho tiempo, en la historia de nues­tro país se le había mezquinado a los hombres nacidos en esta llanuras.

Liderazgo que siempre era etiquetado con algún tipo de mezquindad, con etiquetas des­calificadoras y hasta con insultos de separatistas, racistas y de odia­dores a la patria. Esas mezquindades con “Lui­fer” han llegado a su fin.

Y es que él solo con su humildad y valen­tía a pocos días de las elecciones convocó un gran Cabildo en la que junto a más de un millón y medio de personas a los pies del Cristo Redentor, recibió un mandato único, absoluto heroi­co e histórico de defender el voto democrático de las elecciones de este pasado 22 de octubre.

Este hecho marcó el primer hito his­tórico para el liderazgo cruceño. A pocos días del Cabildo, nuestro máximo líder cívico consiguió ha­cer algo que ningún cruceño (no político) hizo antes de él, que fue dar un discurso sereno, patriótico y democrático, ante miles de pa­ceños concentrados por el Cona­de en plena Plaza San Francisco, que es el epicentro donde se han hecho las mayores concentracio­nes políticas y cívicas que han im­pactado a la nación toda.

Allí estaba él, con el micrófono en mano, con un discurso nacio­nal hablando de democracia, de respeto al voto, a la Constitución y como adivinando el fraude que estaba preparando el partido de gobierno, expresando su sen­timiento de desconfianza, por lo cual pidió unidad y fortaleza al pueblo boliviano, por que se vendrían días duros de protestas y de lucha para reivindicar lo que todos los pueblos necesitan, la práctica de la democracia.

 Y así vino la elección y con ella el fraude anunciado, con un Tri­bunal Supremo Electoral parcia­lizado, que en vez de cumplir el mandato de la ley prefirió seguir el mandato de los gobernantes.

Debido al desfachatado fraude en el que a principios se pedía únicamente la segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, fueron emergiendo las denuncias y pruebas de ese fraude y nuevamente cuando se llevaba 6 días del paro nacional, Luis Fernando Camacho viajó a La Paz y ante la imposibilidad de poder salir del aeropuerto de El Alto debido a las amenazas contra su vida, la multitud que esperaba su asistencia comenzó a corear el nombre de nuestro líder, consolidando así un nom­bre y un apellido que la historia nunca jamás podrá olvidarla y que esta columna lo destaca co­mo debe ser.

Es que no debemos sorpren­dernos por el valiente actuar de Luifer, su señor padre el Dr. José Luis Camacho Parada, expresi­dente de nuestro Comité Cívico, es su ejemplo vivo; “Papi” como todos lo conocemos, en las épo­cas de dictadura militar, corría febrero de 1981, por órdenes del gobierno defacto quisieron ce­rrar el Comité pro Santa Cruz en complicidad con algunos malos cruceños, y ahí estuvo Papi Ca­macho, quitándole la llave al traidor y preservando nuestra casa grande.

Esa valentía de Luis Fernando Camacho, la tiene en la sangre y sabemos que no claudicará ni negociará con nadie sus prin­cipios y los intereses democrá­ticos de su pueblo.

Estamos en buenas manos.

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