6 de junio de 2023, 4:00 AM
6 de junio de 2023, 4:00 AM

¿Cuánto se valora al maestro en Bolivia? No hay temor a equivocarse si la respuesta es que muy poco o nada. La educación no parece ser una prioridad del Estado en ninguno de sus estamentos y cuando se observa al mundo, se pone en evidencia que estos profesionales son tratados mal, tanto desde el punto de vista económico como desde la perspectiva de la capacitación que deben recibir de manera permanente.

En Bolivia hay más de 160.000 docentes de primaria y secundaria; seis de cada 10 son mujeres. Durante varios años tuvieron que formarse como licenciados en Educación, lo que debe significar una mayor preparación. Sin embargo, no ha sido suficiente y la muestra de esta afirmación ha sido la larga protesta que encararon en esta gestión, porque les impusieron nuevas asignaturas en la currícula sin haberlos preparado adecuadamente para impartirlas.

La mayoría de los colegios tiene maestros formados en la vieja escuela; es decir, que enseñan a aprender contenidos de memoria y rendir exámenes para demostrar que aprendieron. Son pocos los casos en los que se valora el proceso de enseñanza-aprendizaje y se deja de ver al educando como alumno (ser pasivo que recibe enseñanza de un maestro) y no como estudiante (un ser activo en el proceso de formación). 

A pesar de las limitaciones evidentes, hay profesores meritorios que no se quedan con lo mínimo indispensable y que utilizan recursos creativos para dar lo mejor que tienen a los niños y jóvenes que se les ha encomendado. Es el caso de Johns Michael Limpias, que se levanta a las 4:30 de la mañana en su vivienda del Plan Tres Mil para estar puntual a las 8:00 en la escuela multigrado de Porongo. No solo eso, acarrea consigo su computadora y un pequeño proyector de uso personal, para que sus estudiantes de quinto y sexto de primaria aprendan lo básico de computación.

Como él son miles los docentes que se brindan sin retacear esfuerzos, a pesar de que sus ingresos económicos son bajos en Bolivia y la perspectiva de mejorarlos no es alentadora. Testimonios de profesores señalan que solo después de 25 años de trabajo se puede llegar a ganar un promedio de Bs 7.000. Cada cierto tiempo, los maestros rinden examen para ascender de categoría; la pregunta es si para rendir las pruebas se los capacita y si en ellas hay contenidos que tienen que ver con la tecnología a la que acceden los estudiantes, especialmente de secundaria.

Por ejemplo, en tiempos de Inteligencia Artificial, ¿cómo lidian los profesores con estudiantes que dejan al ChatGPT la elaboración de sus trabajos prácticos? Será que el Ministerio de Educación está en condiciones de darles recursos para enfrentar estas nuevas realidades, si ni siquiera hay satisfacción respecto a cómo impartir la materia de robótica o inglés.

Y, aunque las comparaciones son odiosas, hay que mirar a los que hacen muy bien su tarea para tenerlos como punto de referencia. Ser docente en Finlandia es una de las profesiones más exigentes y valoradas de la sociedad, no cualquiera accede a la universidad para cumplir esa meta. Los ingresos son elevados, porque se cuida que al profesor no le falte nada para que tenga tiempo de seguirse formando.

En cambio, en Bolivia un profesor no tiene tiempo de nada, ya que debe trabajar en dos turnos en las escuelas: por la mañana y por la tarde, sin que le quede tiempo para leer, investigar, etc. Además, quien está dedicado a la docencia también suele ser sicólogo de niños y jóvenes que vuelcan en él las dificultades del hogar.

Entonces, valga este Día del Maestro para llamar la atención sobre los profesores. Hay que reconocer su entrega y amor; también es preciso que se mejoren sus condiciones económicas y que la capacitación sea una prioridad para el Estado y para ellos.

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