Por Freddy Zárate, escritor y ensayista
Al estudiar el campo de la filosofía en Bolivia nos topamos con la figura de Manfredo Kempff Mercado (1922-1974), que fue uno los intelectuales más representativos del siglo XX. Conviene desarrollar, en primer lugar, la trayectoria política de Kempff y el modo en que salió al exilio a Chile.
En el plano político, fue elegido diputado por Santa Cruz en 1951, pero no llegó a ejercer el cargo. Luego se lo designó como Representante Permanente de Bolivia ante la Unesco en París, pero tampoco pudo asumir sus funciones debido a que se produjo la revolución de abril de 1952, partido al cual era adverso y fue detenido en el panóptico de La Paz; al poco tiempo salió desterrado a Brasil, y de ahí se trasladó a Chile, donde radicó entre los años 1955 y 1964, ejerciendo diversas actividades relacionadas con la docencia y la investigación.
En su estadía en Santiago de Chile, el filósofo Manfredo Kempff publicó el ensayo Historia de la filosofía en Latinoamérica (Santiago de Chile: editorial Zig-Zag, 1958). Según advierte su autor, el estudio fue compuesto en base a los cursos que dictó sobre Historia de las ideas en Hispanoamérica en la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad Sao Paulo, durante el periodo de mayo a diciembre del año académico de 1954.
Paradójicamente, el texto tuvo una favorable recepción académica dentro y fuera de Chile. Tal es el caso que el ensayista, traductor, editor y lexicógrafo alemán Hans Joachim Störig publicó como apéndice el texto de Kempff en el divulgado estudio sobre la Historia Universal de la Filosofía (Santiago de Chile: Editorial Ercilla, 1961). Alcanzando hasta el día de hoy varias reimpresiones y ediciones.
El estudio sobre la Historia de la filosofía en Latinoamérica resulta interesante en la actualidad por un temprano aporte al campo de la historia de las ideas bajo la visión de un intelectual boliviano. El texto de Kempff muestra influencias, el efecto, la posteridad, la continuidad, la recepción de una obra y de su autor. El estudio transita por la época colonial, continúa por las corrientes escolásticas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Posterior a ello, revisa la influencia de la filosofía moderna, pasando por el positivismo y sus representantes latinoamericanos como: Enrique José Varona, José Ingenieros, Alejandro Korn, Carlos Vaz Ferreira, Alejandro O. Deústua, Antonio Caso, José Vasconcelos, Enrique Molina, Mamerto Oyola, Raimundo de Farías Brito, Jackson de Figueredo, entre otros. Finalmente, realiza un breve recorrido por la filosofía de mediados del siglo XX representados por Francisco Romero, Oscar Miró Quesada, Alberto Wagner de Reyna, José Carlos Mariátegui, Máximo Castro, y los bolivianos Guillermo Francovich y Roberto Prudencio, entre otros.
Una interesante reflexión que plantea Kempff Mercado es la tesis sobre el espíritu que imperaba en el Nuevo Mundo, y ésta se vio anulada tras la llegada de una nueva fuerza que llegó de ultramar. Este choque produce la siguiente pregunta: “¿Siguió el americano siendo americano, o, por el contrario, se occidentalizó?”. La respuesta que infiere el filósofo es que España ejerció dominio a través del idioma, la religión, su sistema de organización civil y militar. Y esto se materializo en la conquista y la colonización de América, dando como resultado una asimilación parcial de la cultura foránea.
Por ejemplo, la imposición de la religión católica nunca fue comprendida en su cabalidad y su esencia, ya que “la mentalidad primitiva del americano, apegada a sus concepciones teogónicas del Universo, no podía comprender una religión con dogmas y misterios, como el de la Trinidad, el de la presencia de Cristo en el Sacramento (…). Exteriormente resultó asimilada, pero interiormente no”, dice Kempff.
Entonces, la dicotomía entre lo propio y lo ajeno fue un largo proceso de asimilación, adaptación y reinterpretación cultural, pero como simples alumnos que repiten los movimientos de su profesor. A pesar de ello, la historia de la filosofía americana es la historia de la filosofía europea, “llegada unas veces más o menos a tiempo y otras con gran retraso”. Entonces surge la siguiente cuestión: ¿Será que los latinoamericanos tuvieron la capacidad para filosofar por cuenta propia? La respuesta que plantea Kempff es pesimista: “Latinoamérica hasta hoy no ha dado un sistema propio de filosofía (…). Quiere decir que la filosofía europea ha encajado maravillosamente en nuestro medio”.
En la actualidad, si uno quiere entender la historia intelectual de Latinoamérica, y por ende la historia del pensamiento boliviano, necesariamente deberá remitirse a la Historia de la filosofía en Latinoamérica de Manfredo Kempff Mercado. Precisamente ese legado es lo que nos permite entender un periodo de nuestra historia que se fue desdibujando de manera inquietante por olvidar injustamente un importante testimonio de mediados del siglo XX. Tema pendiente para efectuar una reparación de una injusticia histórica.