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17 de marzo de 2024, 4:00 AM
17 de marzo de 2024, 4:00 AM

Por Gabriela R. Sanjines M., investigadora IPEE Unifranz Y Jorge M. Veizaga, investigador CEP Umss

¿Cómo saber quiénes somos si no podemos ver cuánto hemos avanzado? Para poder hacer ese ejercicio necesitamos detenernos, vernos en un preciso momento y mirar atrás, solo así podremos saber cuánto hemos avanzado, pero también saber si debemos seguir ese camino o realizar un necesario cambio de rumbo.

Con ese análisis, algo personal, hacemos una analogía nacional, ya que en esta etapa precensal surge la gran pregunta: ¿Pará qué sirve un censo? La respuesta casi inmediata es “para contar cuántos somos”.

Los resultados del censo van más allá de cuántos somos o de conocer la cantidad de población en un lugar geográficamente determinado del territorio nacional o para saber cuál será la distribución de los recursos del país por región, o cuántos escaños parlamentarios le corresponderá a cada departamento y municipio, en el seno de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

El Censo Nacional de Población y Vivienda 2024, no solo nos dará una fotografía de cómo estamos o cuántos somos en el país. Generará, principalmente, datos con un valor inestimable para conocer la realidad poblacional, los problemas y las potencialidades que tiene un lugar geográfico. Más allá de darnos una fotografía del país nos ayudará a conocer quiénes somos.

La academia y los investigadores estamos a la espera de los resultados del censo, porque nos ayudará a medir impactos de políticas públicas en el mediano y largo plazo. Podremos, también, analizar los cambios estructurales porque nos dará una referencia universal; es decir, tendremos datos generales de toda la población boliviana.

Al hacer un análisis de cuánto hemos avanzado en cada censo, si tomamos los últimos cuatro censos nacionales (1992, 2001, 2012 y 2024) vamos a ver los logros, impactos y resultados en diferentes temas. También, será posible ver el avance en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Asimismo, los datos del tipo de vivienda que nos dará el censo nos ofrecerán la posibilidad de analizar si estamos avanzando en el cumplimiento del ODS 1 “Erradicar la pobreza” o del ODS 6 “Agua limpia y saneamiento”. Los datos del nivel educativo serán la base de análisis para ver cuánto estamos avanzando en la “Educación de calidad” (ODS 4).

El ODS 5 “Igualdad de género” podremos monitorearlo a partir de los datos de educación y trabajo discriminados por género. El ODS 8 “Trabajo decente”, a partir de analizar la población laboral, formal e informal, que tiene el país.

Incluso temas que parecen no ser tan relevantes, como la categoría “jefa o jefe de hogar”, nos van a dar una perspectiva de cuánto han cambiado nuestras posiciones y percepciones sobre el tema de género en el país.

En suma, la información censal será de gran utilidad para identificar los avances y logros en diferentes ámbitos y también nos ayudará a reconocer las necesidades específicas de grupos poblacionales particulares, lo que a su vez permitirá orientar y optimizar los esfuerzos y las acciones a futuro.

Finalmente, es importante recordar que el censo es patrimonio de todos los bolivianos y como tal debemos colaborar en lo que esté a nuestro alcance. Ése será nuestro granito de arena para construir una mejor sociedad, más unida y más incluyente.



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