2 de septiembre de 2021, 5:00 AM
2 de septiembre de 2021, 5:00 AM


El cultivo de coca está en franca expansión en Bolivia y se ha llegado a un punto donde no se puede delimitar las regiones de producción. Esas palabras son del representante de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc), Thierry Rostan, que monitorea la cantidad de esas plantaciones en el país..

El incremento de cultivos entre 2019 y 2020 fue de 15 por ciento, y hasta ayer se reportaron 29.400 hectáreas de cultivos de coca, que supera en 25 por ciento el límite legal que determina la Ley 906 de 2019, la misma que permite solo 22.000 hectáreas entre la zona tradicional de Yungas y el trópico de Cochabamba.

El comportamiento de la superficie cultivada de coca en la última década tuvo primero una tendencia decreciente, entre 2011 y 2015 cuando se llegó al mínimo de 20.200 hectáreas, pero de ese año en adelante la tendencia se invirtió y los cocales se incrementaron progresivamente.

En este momento existen en Bolivia 7.400 hectáreas de cultivos ilegales. Dice el informe de Naciones Unidas que 18.302 hectáreas de coca está en la región de Yungas de La Paz, hoja que, como se sabe, se destina principalmente al consumo tradicional, aunque es muy probable que una parte de esa producción vaya también al narcotráfico.

En el trópico de Cochabamba existen 10.606 hectáreas de coca y 510 hectáreas están en el norte de La Paz.

El dato nuevo es que, de las 22 áreas protegidas del país, seis fueron afectadas por los cultivos de coca el año 2020. Uno de los que sufrió mayor invasión de la materia prima de la cocaína es el parque Carrasco. En la lista está también el parque Amboró, de la provincia Ichilo de Santa Cruz, donde se encontraron 878 hectáreas de coca.

En el municipio también cruceño de Yapacaní, la coca subió de 101 hectáreas en 2018 a 455 hectáreas en 2020. Se sospechaba que esa región del norte cruceño está seriamente comprometida con las actividades del tráfico de drogas, pero ahora se conoce que también está subiendo considerablemente su producción de la materia prima.

Se trata de una noticia muy preocupante para Santa Cruz, porque eso significa que la droga se acerca cada vez más a la ciudad, y ahora a pocos kilómetros se produce coca y con seguridad también cocaína, y por las condiciones de resistencia que ofrecen los pobladores, y en ocasiones complicidad y protección directa a esas actividades, va a ser muy difícil revertir ese proceso.

La Unión Europea financia la medición y el monitoreo de las plantaciones de coca y una parte de la lucha contra las drogas, y en esa condición expresó su preocupación por los indicadores presentados por la oficina de Naciones Unidas y pidió mejorar los resultados de la reducción de cocales.

En respuesta, y casi como era de esperarse, el gobierno de Luis Arce responsabilizó a la administración transitoria de Jeanine Áñez por lo que consideran un “fracaso en la erradicación” durante el año 2020. Los ministros Eduardo del Castillo y Rogelio Mayta coincidieron en atribuir a Áñez el incremento de coca.

Sin embargo, según el informe de Unodc, la expansión de cultivos de coca comenzó en 2015, es decir, durante la gestión de Morales, que estuvo en el poder hasta 2019. Además, no hay que olvidar que el partido ahora gobernante, el Movimiento Al Socialismo, tiene su base electoral en los cocaleros, y que el jefe del MAS, Evo Morales, es presidente de las federaciones de productores de Coca del trópico de Cochabamba.

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