25 de octubre de 2022, 4:00 AM
25 de octubre de 2022, 4:00 AM

Cuando se esperaba que el inicio de la semana pudiera poner a trabajar a Gobierno y comité impulsor en la búsqueda de un diálogo, ambas partes radicalizaron sus posiciones, haciendo así más lejana la posibilidad de un pronto acuerdo sobre el año de la realización del Censo.

Como era previsible, el tema ha pasado a ocupar territorios estrictamente políticos con un lenguaje hostil de ida y vuelva que día que pasa coloca muros más altos entre unos y otros. Si el fin de semana la ministra María Nela Prada se excedió en adjetivos contra los representantes cruceños, el domingo por la noche el gobernador Luis Fernando Camacho hizo lo suyo al desafiar públicamente al presidente Luis Arce y llamarle cobarde.

Arce no se queda atrás. Ayer dijo que en Santa Cruz está en marcha una ‘nueva aventura golpista’. El presidente sabe perfectamente que en 2019 no hubo golpe de Estado. Lo que hubo fue un fraude electoral que llevó a la población a movilizarse hasta lograr la renuncia de Evo Morales.

Producto de ese movimiento se convocó a nuevas elecciones y él resultó elegido. Si Arce sigue llamando ‘golpe’ al fraude que a él le permitió llegar al poder, pronto habrá que concluir que él se benefició de algún ‘golpe’.

Llamar ‘aventura golpista’ al paro indefinido cruceño es faltarle el respeto a miles de ciudadanos que están en las calles en familia, padres, abuelos, hijos y niños pidiendo un censo oportuno, algo que él debió hacer mucho antes para gobernar con una mejor información estadística actualizada del país.

Deslizar que el movimiento campesino y popular detendrá esa supuesta ‘aventura golpista’ puede ser interpretado como el anuncio de próximos enfrentamientos entre bolivianos, a la manera de una desatinada amenaza, que no tiene correspondencia con la alta investidura de un mandatario que debiera velar por la unidad del país en lugar de apostar por los enfrentamientos que en Bolivia, se sabe, dejan sangre y dolor.

Lejos de diálogo, lo que se ve en el horizonte inmediato son anuncios de violencia. La larga reunión de sectores aliados del Gobierno con los ministros Sergio Cusicanqui, María Nela Prada y el vocero Jorge Richter repitió incansablemente durante varias horas el conocido discurso oficial sobre la derecha, el golpismo, las supuestas condiciones técnicas para la definición de la fecha del Censo, y prácticamente todos condenaron que el paro cruceño impida el derecho a la libre circulación. Es decir, interculturales, campesinos y otros sectores que bloquean cada mes las carreteras, ahora reclaman el derecho al trabajo y la libre circulación.

En algunas de las conclusiones se pide un censo de calidad inclusivo, detalle que nunca estuvo en discusión; que se garantice el derecho al trabajo y la libre circulación, pedido que puede servir como sustento para que el Gobierno active la represión en calles y carreteras bajo el argumento de que ‘escucha’ la demanda de los sectores sociales.

Finalmente, una convocatoria a un encuentro plurinacional para hablar del censo, incluida como una de las resoluciones de esa reunión, podría ser también una estrategia para continuar dejando pasar el tiempo sin avanzar en la gran encuesta. Así, definitivamente ni política ni técnicamente será posible ningún censo el año 2023. Vamos muy mal.

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