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Con más de 200 mil personas vacunadas con ambas dosis, Bolivia está por detrás de sus vecinos. Sin embargo, los ya inmunizados comienzan a preguntarse si realmente están protegidos y se realizan pruebas de anticuerpos, incluso médicos. Pero salen decepcionados con los resultados.

El infectólogo boliviano Carlos Paz aclara que los exámenes que miden anticuerpos no son pruebas para testear las vacunas. “Para eso tenemos los test clínicos de eficacia. En ellos las vacunas son evaluadas en su capacidad de prevenir enfermedad. Y la frecuencia con la que consiguen impedir que alguien enferme, dará el cálculo de eficacia”, dice.

Según él, las pruebas de anticuerpos sirven para estudios epidemiológicos en poblaciones, para acompañar la prevalencia de una enfermedad, pero no dicen si una persona está o no protegida.

“Eso por una serie de factores, si consideramos los test rápidos, la mayoría de ellos detectan anticuerpos contra la proteína N del virus, esta proteína es más abundante en el Sars-Cov-2, y quien ya tuvo la enfermedad, muestra anticuerpos contra ella. Y quien fue vacunado, generalmente no”, explica.

Paz dice que casi todas las vacunas usan la proteína S, y no van a provocar respuesta de anticuerpos contra la proteína N, ni siquiera la Sinopharm, que trabaja con el virus entero. “No hay garantía de que sean detectados anticuerpos abundantes contra la proteína N”, aclara.

El infectólogo argumenta que las pruebas serológicas realizadas en laboratorios son capaces de medir anticuerpos contra la proteína S, y que aun así pueden venir negativos o en poca cantidad, lo que no quiere decir que la vacuna no funcionó.

Además, los anticuerpos no son la única línea de defensa, “como las vacunas pueden generar anticuerpos policlonales, también activan otra línea de defensa los linfocitos T, que son producidos contra varios epítopos del virus, y células de memoria que los anticuerpos no detectan”, dijo.

Esto significa que, aunque las personas inmunizadas no tengan anticuerpos detectables en sangre en el momento en que la prueba fue realizada, pueden tener células de memoria que están listas para producir anticuerpos y más linfocitos T, en caso de contacto con el virus.

En muchos casos, las personas pueden tener pocos anticuerpos aun después de ser vacunadas, y meses después un número alto. “Y lo que pasa es que entramos en contacto con el virus y nuestro cuerpo produce anticuerpos porque las células de memoria funcionan y son rápidas, esto pasa con todas las vacunas”, dice Paz.

Argumenta que no hay un número para definir que se tiene pocos anticuerpos, a diferencia de lo que se hace con la vacuna de la hepatitis B, “cuando decimos que títulos mayores a 10 mUI/ml son suficientes, y no tenemos que repetir nuevamente la vacuna. Por el momento, mientras definimos ese número, decir que tenemos pocos o ningún anticuerpo no tiene sentido”, insiste.

MÁS CLARO, AGUA

“¿Me hago un test rápido de anticuerpos después de vacunarme? ¿Y si y doy negativo, las vacunas

no funcionan? ¿Nos han tomado el pelo? ¿No he generado anticuerpos?”, repite el infectólogo Rodrigo Castedo las cuestionantes que se plantean los recientemente inmunizados.

“Si te lo has preguntado, no te preocupes, lo más seguro es que tu vacuna sí hubiera funcionado”, consuela, a pesar de la preocupación de por qué tras la vacuna se da negativo en los test rápidos de anticuerpos.

Castedo dice que lo primero que hay que conocer es la estructura del coronavirus. “Tiene cuatro proteínas estructurales: -S -M -N -E. Estas se organizan para formar el virión, que es la forma en la que se encuentra fuera de las células”, explica.

Cuando el coronavirus infecta a una persona, su sistema inmunitario actúa frente a todas las proteínas de este virión, generando anticuerpos específicos frente a cada proteína (antígenos). Es entonces que el organismo genera cuatro tipos de anticuerpos: - anti-S, - anti-M, - anti-N, y - anti-E.

En cambio, cuando una persona se vacuna, solo le inyectan una proteína de este virión: la proteína S. Por tanto, ese organismo solo puede generar anticuerpos anti-S.

“¿Qué detectan las pruebas rápidas de anticuerpos? Detectan, en la mayoría de los casos, anticuerpos anti-N, que sí se generan durante la infección natural, pero no se generan en la vacunación. En resumen, si te vacunas no vas a dar positivo en el test de anticuerpos, ya que generas anticuerpos que no se detectan con esta prueba”, aclara Castedo.

CÓMO SABERLO

Los inmunizados no quieren quedarse con la duda ¿Cómo saber si han generado anticuerpos con la vacuna?

“Sí que se puede”, dice Castedo, pero aclara que se necesita hacer en un laboratorio mediante, por ejemplo, un test Elisa.

“Nuestro sistema inmunitario no solo genera anticuerpos, también tiene otros mecanismos de protección frente a infecciones. Que no tengas anticuerpos no quiere decir que no tengas otro tipo de memoria inmunitaria (como células T). La conclusión es que no son necesarias las pruebas para comprobar el estado inmunológico pos vacuna”, dice.

Castedo además aclara que sí hay ocasiones en que se puede dar positivo en un test rápido después de la vacuna, y esto sucede por tres razones.

“La primera es que el test detecta anticuerpos anti-S (los test en Bolivia no hacen esto). La segunda razón es que la vacuna contiene el virus completo inactivado (como la Sinopharm). Y la tercera, que se ha pasado la infección asintomática”, explicó.

La conclusión de Paz es que lo que indica que una vacuna es buena, es la capacidad de reducir el número de nuevos casos de la enfermedad en la población. También asevera que, por ahora, todas las pruebas indican que las vacunas funcionan, “lo que observamos en países con una alta cantidad de personas vacunadas, es que han logrado reducir la incidencia de casos nuevos”.

Recomienda recibir la vacuna tranquilamente, seguir con la máscara, el distanciamiento social y lavado las manos. “Aún falta mucho”, reconoció.

NO ES LA ÚLTIMA PALABRA

Un artículo de MD Anderson Center, de la universidad de Texas, dice que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) desaconsejan las pruebas de anticuerpos para evaluar la inmunidad después de recibir la vacuna.

“Es muy probable que una persona vacunada obtenga un resultado negativo de una prueba serológica, incluso si la vacuna fue exitosa y protectora. Esto se debe a que diferentes pruebas de serología detectan anticuerpos contra diferentes partes del virus”, explica.

Algunas pruebas detectan anticuerpos contra la proteína de pico del virus, que se producen en respuesta a una infección viral o la vacuna. Otros detectan anticuerpos contra una parte diferente del virus llamada proteína de la nucleocápsida, que se produce en respuesta a la infección, pero no por las vacunas actuales. “Una persona vacunada no debe alarmarse si recibe un resultado negativo en la prueba de anticuerpos porque esta prueba no detecta los anticuerpos de las vacunas Pfizer, Moderna y Janssen Covid-19 de Johnson & Johnson, que se desarrollaron contra la proteína”, indica.

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