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El escritor uruguayo Eduardo Galeano decía que “la capacidad de invocar y evocar” es la clave “de todo lo que somos y de todo lo que seremos, individual y colectivamente”. Esas palabras bien podrían sintetizar lo que es Mi hogar está donde vos estés, la nueva exposición que desde el martes pasado presenta Héctor Canonge en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santa Cruz de la Sierra y que es una invitación a reflexionar acerca de la memoria y la exploración del espacio a través de las tejas coloniales utilizadas en las antiguas casas cruceñas.

Mi hogar está donde vos estés, comenta el artista, es una evocación figurativa de sus recuerdos de infancia cuando caminaba por el tejado de la casa de sus abuelos maternos, a la vez le remite a la desintegración de su familia durante las últimas dictaduras militares en el país y su experiencia actual de vivir en la capital cruceña, luego de muchos años radicando Europa y Nueva York.

El proyecto es muy personal porque parte de un re-encuentro conmigo mismo, con mis orígenes, con mi identidad. En esta exposición hago uso de materiales de construcción propios de Santa Cruz como las tejas que caracterizan las antiguas viviendas en la ciudad. Las tejas que utilizo no fueron creadas para la exposición, sino que salen de una de las casonas del centro de la ciudad, de la vivienda que fuera de Andrés Ibáñez (el histórico líder federalista cruceño), donde ahora se encuentra el espacio cultural La Federal. Encontrarme con este material una noche que pasaba por la calle Ballivián fue como destapar un baúl de recuerdos de mi infancia donde las tejas jugaron un papel muy especial”, cuenta Canonge.

En la muestra, que estará hasta el 9 de julio en el MAC, el artista recrea un techo con más de un centenar de tejas desechadas y que ha intervenido y distribuido para que el visitante tenga una visión desde arriba, “como si fuera la visión desde un dron”.



Cada una de las tejas fueron limpiadas de los restos de cemento.


Por otra parte, hay un texto de su autoría que se proyecta de fondo en una de las paredes y alrededor de la sala hay fotografías de las texturas de las tejas que han sido intervenidas con un hilo de pintura digital casi imperceptible que parecen mapas.

Al ingreso de la sala hay una especie de grafiti con dos fotografías de las tejas que lanza la pregunta “Este es un objeto de arte o no lo es”, un postulado del arte contemporáneo, similar al famoso cuadro de René Magritte Esto no es una pipa. “Es una provocación que induce a una reflexión que plantea al observador la idea de que es solo una teja o puede ser algo más. Además, invita a que te des cuenta que lo que ves no es algo pasivo. Tenés que entrar y pensar qué está pasando en ese espacio”, afirma Canonge.

Memoria, identidad e historia son conceptos muy presentes en esta exposición y en ese sentido también es una invitación a cuestionar la desaparición y el deterioro cada vez más común de las casas antiguas en el casco viejo de la capital cruceña.

Estamos tan enfocados en la modernidad, en construir ciudades totalmente digitales y nos estamos olvidando de nuestra historia que está en el casco viejo de la ciudad donde se están dejando caer casas que tienen su propia historia. ¿Qué pasa con las casas coloniales, con las bellas columnas del centro de la ciudad? Es así que descartamos el uso de la teja, porque eso poco a poco se está suplantando por concreto y otros materiales que podrán ser más efectivos, pero ahí hay un borrón de la historia”, reflexiona el artista.

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